martes, 18 de noviembre de 2014

Gozar o sufrir, esa es la cuestión



 



Gozar o sufrir, esa es la cuestión

 

 

Aporte al Seminario de Formación Teológica

La Rioja 2006

 

 


“El Dios único en el que cree Israel, sin embargo, ama personalmente. Su amor, además, es un amor de predilección: entre todos los pueblos, Él escoge a Israel y lo ama, aunque con el objeto de salvar precisamente de este modo a toda la humanidad. Él ama, y este amor suyo puede ser calificado sin duda como eros que, no obstante, es también totalmente agapé. (7)..... Los profetas Oseas y Ezequiel, sobre todo, han descrito esta pasión de Dios por su pueblo con imágenes eróticas audaces. La relación de Dios con Israel es ilustrada con la metáfora del noviazgo y del matrimonio; por consiguiente, la idolatría es adulterio y prostitución..... En la narración bíblica no se habla de castigo; pero sí aparece la idea de que el hombre es de algún modo incompleto, constitutivamente en camino para encontrar en el otro la parte complementaria para su integridad, es decir, la idea de que sólo en la comunión con el otro sexo puede considerarse “completo”. Así, pues, el pasaje bíblico concluye con una profecía sobre Adán: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne” (Gn 2, 24).
En esta profecía hay dos aspectos importantes: el eros está como enraizado en la naturaleza misma del hombre; Adán se pone a buscar y “abandona a su padre y a su madre” para unirse a su mujer; sólo ambos conjuntamente representan a la humanidad completa, se convierten en “una sola carne”.


Lo cual significa que el servicio social que desempeñaban era absolutamente concreto, pero sin duda también espiritual al mismo tiempo; por tanto, era un verdadero oficio espiritual el suyo, que realizaba un cometido esencial de la Iglesia, precisamente el del amor bien ordenado al prójimo. 21
” Benedicto XVI “Deus est caritatis”

 

“Desde los pobres...la materialidad de la vida”


Pbro. Nicolás Alessio

De carne somos

Dice el dicho popular. Y es cierto. Y “la carne es débil” se repite por ahí. Es una cita bíblica[1] muy mal interpretada. Porque parece que la carne vale menos, es poca cosa, es peligrosa. Y entonces no valoramos nuestro cuerpo ni el cuerpo del otro. Nos dan miedos los cuerpos. Y más si es el cuerpo femenino. Porque el cuerpo de la mujer desnuda hace más “débil” la carne del varón tentado. Y la mujer es entonces “bruja”. O mejor,  neguemos la carne. Y la mujer es virgen. Sin genitales. O mejor, reprimidos. La mujer que goza es puta. El hombre que goza es bien macho. Necesita el orgasmo. La mujer no, queda mal. Y el varón usa el cuerpo de la mujer para la cría. Si es madre, bueno, se justifica el sexo. Ojo, tampoco es cierto que los varones son todos lobos feroces que se comen todas las caperucitas. Sobre todo hoy, donde las identidades sexuales están redefiniéndose. Las mujeres no son tan “pacatas” ni los hombres son tan “guapitos”. De todas formas, homosexual[2], heterosexual, bisexual o travestido,  el sexo es peligroso. Y se sataniza el placer. Hay que moralizar. No a los preservativos vociferan los cuidadores del pudor[3]. Que no haya desnudos. Un desnudo escandaliza más que un cuerpo famélico. Y así lo creemos.

Otros prefieren hacer plata. Usando también el cuerpo femenino, pero para vender. Y se hace del desnudo otra mercancía. Y es publicidad. Y es marqueting. Y no gozamos de verdad, ni unos ni otros. Unos por negación, otros por mercantilismo. Y nos perdemos vivir la expresión sublime de la intimidad de los dioses.[4] Darse y gozar. Porque Dios es también Diosa. Tal vez primero fue Diosa. Pachamama. Útero.

Pero ojito, hablamos de cuerpos de “carne”, no de siliconas o plástico. Al estilo de las “modelos”. Eso también es mercantilismo. Porque hay derecho a gozar, pero lo tienen todos, incluso los que no entran en el “modelo”. Vale la advertencia porque algunos pocos gozan de mas. A costa de otros. No obstante hay que seguir diciendo “hay que abrazarse más”[5]. Aunque para ciertas prédicas clericales el cielo se gana sufriendo. Ahora el dolor, después de la muerte, la beatitud. Y los pícaros se procuran el placer ahora, por las dudas. Pero una bienaventuranza perdida decía “feliz” el que pueda comer en el Reino de Dios[6]. Y eso duele a los que quieren la fiesta para pocos. Por eso se ensañan con los cuerpos de negros, esclavos, prostitutas, leprosos y pordioseros[7]. Y se los castiga y mutila. O se los prostituye. O se los vende. Y esos cuerpos-esclavos sí que salían caros. Aquí si importa el cuerpo. El cuerpo vende bien. O sirve para hacer sentir el rigor de los amos. Porque parece que el cuerpo duele mas. Además, se nota. Sangra. Es una manera de domesticar. Y aparecen los mártires. Y las víctimas.  Que dan materialidad y espiritualidad. Dan vida. No cuando mueren. Cuando viven. No hacemos culto a la muerte. Y material o espiritual, dimensiones de los real. Aunque algunos crean que “espiritual” es más real. Crean o les conviene. Por los pobres “espirituales” se reza, por los pobre “materiales” hay que hacer justicia. Y nos creímos que “lo esencial es invisible a los ojos”. La comida no es esencial, es bien visible. Pueden ayunar, de paso. Y entonces hablamos de amor, pero no se nota. Es invisible. Como las buenas intenciones. Menos mal que “el Verbo se hizo carne”[8] y no “alma”.


La gastan en vino


“No tienen plata y la gastan en vino” decimos de los pobres. Y es cierto. Y claro, en lugar de ahorrar, quieren festejar. En lugar de pensar en el mañana, quiere hora pasarla bien. En lugar de invertir, quieren compartir. En lugar de acumular quieren festejar. ¿Acaso el vino no alegra el corazón del hombre como canta el salmista? Y es así. Bien material. Es la fiesta de pobre[9], cuando puede. No cuando nosotros se lo aconsejamos. Y su mayor alegría es cuando comenta la cantidad de comida que sobró. Porque eso asegura que todos comieron bien. Que nadie se quedo insatisfecho. Porque era abundante. Como en aquella tarde en el pasto verde. Sobraron doce canastas y todos comieron hasta saciarse[10]. Estar “saciados”, palabra de poco uso hoy. Y el pobre se empeña en lucir sus fiestas. Aunque sea alguna vez quiere estar satisfecho, saciado. Tal vez mañana no tenga ni el dinero y si no se apuran a festejar se pueden quedar  “sin el pan y sin  las tortas”. No? Pero muchos se escandalizan por la falta de previsión de los pobres. Porque el pobre pone todo su  cuerpo, todo lo que tiene. A veces de manera bruta, promiscua. Es cierto. Y acaso ¿nosotros no, nunca? Al profeta de Nazareth también lo descalificaron por “glotón y borracho”[11]. Y al pobre  le duele cuando desprecian su comida, su convite. El pobre se ofende si lo dejan pagando con su generosidad. Como lo hizo Bush en la “cumbre” de las Américas[12]. El trae su propia comida, su propia bebida. Nos desprecia, una vez más. Tiene miedo de envenenarse. En verdad ya está envenenado. De locura idolátrica, enfermiza. Y queremos decir más sobre-de-desde los pobres. Para que no nos roben la palabra. Decimos “desde” el pobre, desde su tierra, desde su casa, desde sus noches y sus lágrimas. “Desde” estas encarnaciones reflexionamos, jugamos, cantamos, luchamos, teologamos. Ese es nuestro lugar. Un lugar negado por los prepotentes-parásitos que dominan.  Esa historia de las víctimas-esperantes, que es otra historia, se hace texto sagrado “porque es lenguaje de hombres y mujeres que sienten brasas calientes en sus lenguas, senos y corazones...lenguaje sobre el “misterio”, que llama  a la vida a huesos secos o multiplica el trigo, misterio que nos hace místicos  y que develamos a otros y otras, dispuestos a escuchar, como aquel maestro judío con dudas, al que se le ofrece nacer de nuevo, de agua y espíritu. Y este narrar y decir  desde las víctimas, lugar teológico predilecto, pone nuevos nombres a Dios, los nombres que se gritan en las ruinas del liberalismo, del autoritarismo hegemónico, de la obscenidad de los culpables. Y esos nombres son pan, comida, bebida, cuerpo, placer, mujer, tierra, casa. Y Dios quiere decir alimento. Y Dios se hizo alimento. Ese es el Dios “alimento”, eucarístico, y ese rostro de Dios  es “noticia buena” para los debilitados por el hambre. Y peregrinamos a la tierra de leche abundante, con el cuerno jubilar en alto. Y nos sentimos nativos, migrantes, mestizos, mulatos, y se ensancha el pecho, en nuevas espiritualidades”[13].  Y nuevas materialidades, obvio.


Me duele el alma


Y es cierto. Nos duele la inmaterialidad del “alma” o será que no es tan inmaterial como parece. “Salva tu alma”, que de los cuerpos[14] nos ocupamos nosotros, decían o repetían los esclavistas mientras se consagraban a la Virgen. Negaban el alma de nativos y negros, pero vendían a buen precio sus cuerpos. En todo caso, los bautizaban, para “salvar el alma”, mientras los hacían trabajar con sus músculos de carne, nervios, huesos y sudor. No olvidar. Para no caer en angelismos, la materialidad es una dimensión del espíritu y la espiritualidad es una dimensión de la materia. En unidad armónica. Sin uno arriba y otro abajo. ¿Acaso no nos decía el antiguo catecismo que “Dios está en todas partes”? Y las “partes” son bien materiales. Y deben conmoverse las entrañas [15]ante el problema material del saqueado y lastimado al borde del camino. El samaritano se dio cuenta. Tuvo panza de misericordia. Y el hambre del otro es un problema del espíritu[16]. Aunque algunos digan que el cuerpo muere y el alma es inmoral. Toda la persona muere. No una parte. Y entonces, para algunos, es más importante ser pobre espiritual que comprometerse con los pobres de carne. Porque los de carne son concretos y además suelen estar desprolijos. Y entonces no importa la muerte de los otros. “Paraná, muere bebé por desnutrición”[17], dice lacónica la noticia que no ocupa casi ningún lugar, porque no sorprende, porque no escandaliza, porque no indigna, porque, al final, se trata del hambre material. Las víctimas no ocupan lugar. Total. Su alma vive. ¿De qué sirve la misericordia si no llega a lo material? Y bien material, obvio. Por eso el samaritano saca de su bolsillo y pone dinero. ¿Algo más material que el dinero para expresar su espiritualidad? ¿O acaso basta con decir “Señor, Señor..[18]”?


En vasijas de barro


Somos quebrantables, frágiles, modestos... pero no somos despreciables. Ser de barro no es algo menor. Tierra y Agua. Dioses primordiales. Somos imagen de la divinidad. El alma suda, siente  por el cuerpo y el cuerpo suda y siente por el alma. Así somos. Y no dejaremos que nos arrebaten ni las fuerzas, ni el ánimo, ni los horizontes. Resistimos a los que quieren “enjaular el cuerpo”[19] en un alma domesticada, castigada, alienada, anoréxica. A los amos puritanos del bien y del mal. Debemos mirar con honduras nuestras fragilidades para enfrentarlas y vencer. El tesoro que somos es demasiado grande. Lo que está en juego es extremadamente importante. Porque llevamos y somos un tesoro. Y también debemos honrar al tesoro de nuestros pueblos. Somos valiosos. Tenemos valor. Aunque nos quieran convencer que somos desechables, para usar y tirar. Aunque algunos quieran descartarnos. O lo que es peor, ya son muchos los descartados, los sin rostro[20]. Porque no importan sus vísceras. Y miles mueren contra los alambres españoles de Ceuta y Melilla[21]. Pero no importa, son negros. Y si las vasijas son negras son de menor calidad. Desde aquí se hace carne el sufrimiento de las víctimas. Hacerlo carne, hasta que me duela de verdad. Eso es materialidad. Eso es espiritualidad.  Por eso se entrega la vida. Por la vida de los otros y otras. Y se quiebran las vasijas. O las quiebran. Y pasan los años y hay vasijas nuevas. Nuevos artesanos y alfareros. Y nuevos rompedores. Pero llevamos el tesoro que nos hace fuertes. Son convicciones duras, gritos fuertes, puños firmes. Algunos venden su alma-conciencia[22] al tentador, nosotros no. Somos relatos firmados con sangre. Y nos persiguieron, como al profeta mendicante de nazareth. Y nos lastimaron. Y no pudimos llorar. Pero no nos derribaron. Estamos mirando lejos. Estamos surcando una historia que no se detiene.  Mientras escribo leo que han muerto 32 presos en el penal de Magdalena[23], por asfixia. Y a quién importan. Mejor, serán un gasto menos para el Estado. Esos cuerpos pueden ser despreciados, desaparecidos, ya fueron des-preciados antes. No valen, no tienen precio, son desechables. Nosotros seremos la memoria de todos los arrojados al olvido. De todo desaparecido y desaparecida. Sus cuerpos rescatados son un grito inapelable, memoria dramática que no se encierra en los sepulcros[24]. De barro, pero somos lo más inapreciable.  Somos peregrinos empecinados, aunque andemos a pata. Con hilachas. Y somos pensadores de la vida. No queremos ser improvisados revoltosos. Somos inteligencia popular, que no es poca cosa. Y queremos ser poder, aliento, fuerza, espíritu.

La cara de Dios

Decía mi abuela del pan. ¿Acaso Dios es pan? Una teología muy poco académica. Si el pan es material, porque de ese pan hablaba mi abuela, Dios es material. Escándalo. Y el Verbo se hizo carne. ¿O no? Y...”este es mi cuerpo....esta es mi sangre”. ¿O no? Y el Dios de Jesús es pan. Y pan comido. Entregado. No es un pan para guardar o reservar. Es para comerlo. Para asimilarlo. Para nutrirnos. Por eso tener hambre es un problema religioso. Y político. Y social. Y económico. Y no solo un problema. Es un escándalo. Un pecado mortal. Porque de hambre se muere. Aunque nos “condonen la deuda”. A los que tienen certificado de pobres. Y el Fondo Monetario Internacional junto al Banco Mundial[25] aparecen como generosos, dadivosos....”nos perdonan”. Claro, si ya no tenemos con que pagar[26]. Ya les entregamos todo. Hasta la identidad. Y al final, ese “perdón” nos hace culpables-absueltos. Y en verdad, los únicos culpables fueron ellos. No de la deuda solamente. De los que ya han muerto[27]. Y en Roma muchos prelados están preocupados por la comunión en la mano[28]. Abuso litúrgico, dicen. ¿Y si se caen las partículas? Se preocupan. Y no terminan de entender que mientras alguien pida pan por hambre no hay eucaristía en plenitud[29]. Y si las migajas caen de la mesa de los amos será para que puedan comer los cachorritos [30]. Y es el grito femenino de una nadie mujer cananea el que despierta la conciencia del maestro varón judío. Una niña desnutrida, al borde de la muerte. El habían enseñado que Dios era bueno y que los que morían iban al cielo. Así la consolaba su madre. La niña le preguntó, con su último suspiro...”mamá, en el cielo, hay pan?” Pregunta muy material. Una muerte muy material. No parece un problema espiritual, no? ¿Qué respondemos? ¿Qué nos tenemos que preguntar nosotros? Acaso, donde están el pan que era un derecho alimentario para esa niña. El que se queda con la tierra, las semillas, la harina, se queda con su alimento-vida. Eso es pecado mortal estructural-ideológico. Aunque algunos repitan “no solo de pan vive el hombre”...como despreciando el pan. Al contrario, “no solo”, o sea, con pan, con agua, con salud, con trabajo,  con dignidad, con libertad, con gozo.

Creo, en la resurrección de la carne


Así dice nuestra profesión de fe. De la carne. No del alma. Creo en el hombre-mujer-totalidad. Y creo que viven. O mejor. Deben vivir-suscitar vida. Y eso es bien material. Por eso nos preocupa la  carne del espíritu. Que es nuestra carne. Por eso luchamos. Para eso luchamos. El compromiso político se hace compromiso religioso. La liturgia se hace profecía. El profeta gritó “el que tenga sed que beba”[31]. Y ofrece su  Espíritu, soplo y energías divinas, agua viva. Agua. Y dicen que va a faltar. Y por eso la privatizan. Para venderla caro. Y nos invaden. Porque el agua es vida. Y otros la embotellan y te la venden. Y se privatiza. Y el Jesús tiene sed. En la cruz. Y llama a los que tienen sed. Y dar de beber al sediento es promesa para alentar la lucha. Y otros contaminan el agua[32]. Una mujer atrevida le dijo “dame esa agua”. Y nosotros tenemos que dar de beber. Y de mamar. Los pechos abundantes no son estériles. Y si ha veces nos derrotaron, volveremos a decir “aunque nos secaron los pechos, seguimos amamantando”[33]. Como en el mito de la difunta Correa. Son promesa, son tensión de vida. Hacia delante. Futuro resucitado. Por eso la resurrección es siempre insurrección. Contra modelos de muerte-oscura. Es siempre revolución, subversión. Alguna vez hay que dar vuelta (sub-verter) la tortilla. Para que la podamos disfrutar todos. Verter vida en vertientes inéditas. Siempre es rebeldía y trasgresión de lo establecido. Como la mujer que unge a Jesús y lo besa[34]. Encuentro poco casto para los puros de la ley.  Lleno de sensualidad, sexualidad y afectividad. Gasta de más en perfume[35] y se gasta en besos y caricias. Anticipan la resurrección, porque es rebeldía amorosa. Besar es succionar. Besar es intentar comer al otro. Para hacerlo uno mismo. Para hacerse otro. Para darse sin límites[36]. Por eso no se resucita solo. Es codo a codo. Beso a beso[37]. Con otros y otras que se entregan. Y lo hacemos “en su memoria”, la del profeta y la de la mujer. Por eso, los seguidores del resucitado, son los que más se embarran en la historia. Una “historia que se hace cuerpo”[38] dice Bourdieu, y agregamos nosotros, se hará  placer. Y son los que se oponen a los discursos que bendicen el dolor, la cruz o el sufrimiento. Son discursos de dominación, de prepotencia. Nosotros cantamos a la vida. A la rebeldía contra toda muerte. Asoma el tiempo de reclamar del derecho humano básico a gozar[39]. No solo a vivir. A vivir abundante. Al placer[40]. Por eso, cuanto más espiritual (según el Espíritu del Resucitado) más materiales (encarnados en la carne de los que sufren). Esa es la “espiritualidad”[41] que no solo no niega la materialidad sino que la ahonda. De carne somos. Y es cierto nomás.



[1] Cfr.  Mt 26,41

[2] La Iglesia, sobre todo en sus documentos oficiales, sigue deudora de un análisis serio y desapasionado en torno al tema de la homosexualidad. El debate en la sociedad,  sobre el derecho de los homosexuales a las uniones civiles, ha puesto nuevamente de manifiesto que no se supera una moral naturalista y legalista, cuando, en realidad “...el despliegue doctrinal del Cristianismo postconstantiniano no modifico en absoluto, en Occidente, su visión acerca de la homosexualidad. Desde la Antigüedad Tardía, la mayoría de los cristianos, incluidos los Padres de la Iglesia, consideraban perfectamente natural a la atracción homosexual, y, aun cuando objetara la expresión sexual de los sentimientos gays o lesbianos, ya no lo hacían sobre la base de argumentos derivados de la naturaleza...” Cfr. Carlos Mateo Martínez Ruiz, El homoerotismo en la Baja Edad media Occidental, en “Cultura, Género y Homosexualidad” Carlos Schikendantz (ed.) Universidad Católica de Córdoba, 2005, pag  230

[3] Y los Obispos siguen más preocupados por los genitales de sus fieles que por los estómagos con hambre. Y advierten a los legisladores sobre el peligro de leyes sobre educación sexual. Nunca advirtieron sobre el peligro de leyes que nos hundieron en la miseria y la exclusión social, económica. Cfr. Declaración sobre el proyecto de educación sexual. Buenos Aires, NOV 9 (AICA): En conocimiento de que el Parlamento aprobaría sorpresivamente con el voto de legisladores que terminan su mandato y en las últimas sesiones en las que suelen aprobarse maratónicamente leyes que pasan inadvertidas a la ciudadanía, como una ley de educación sexual, los obispos adelantaron a hoy la emisión de una declaración que pensaban dar al término de la asamblea plenaria. La declaración dice:
“Ante la posibilidad de que al finalizar el presente período legislativo se aprueben leyes que dicen relación a la familia y a la educación, como es el caso del proyecto de educación sexual, el Episcopado argentino, reunido en Asamblea Plenaria en Pilar, atendiendo al bien de la Nación, pide a los señores legisladores que, con auténtico espíritu democrático, sometan los proyectos al correspondiente y amplio debate previo que incluya la consulta a las instancias interesadas, especialmente a los padres de familia y a las instituciones y organizaciones comprometidas con la educación. Pilar, 9 de noviembre de 2005.

[4] Así lo decían desde el ámbito sexualidad en Rosario...”Descubrir lo encubierto, animarse a gozar del cuerpo propio y del otro, descubrir y vivir la sexualidad como aquello que expresa y patentiza, sacramenta y celebra lo más íntimo de nuestro Dios: la auto comunicación de su Amor” Cfr. Seminario de Formación Teológica VIII, Rosario, 1993, Conclusiones

[5] Consigna militante asumida de forma permanente desde el ámbito sexualidad en los Seminarios de Teología, a partir de Rosario, 1993.

[6] Cfr. Lucas 14, 12-24

[7] Solo algunos datos para darnos cuenta de la gravedad del desprecio por la “materialidad” de “algunos” que impone el sistema: “Una quinta parte de la población mundial es responsable del 60% del consumo global, poniendo en peligro los recursos disponibles del planeta Tierra. Las cien mayores compañías suman unos ingresos anuales superiores al PBI de la mitad de los países del mundo. Mas de    2.200 millones de personas no disponen de atención sanitaria. El presupuesto de EEUU para 2005 es de 500.000 millones de dólares, un 41% más que en el año 2001. La FAO no ha conseguido recaudar los 24.000 millones de dólares adicionales que deberían realizarse al año para conseguir el objetivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación: reducir el número de personas mal-nutridas a la mitad para 2015.” Cfr. Campaña Mundial contra la pobreza, Octubre 2005

[8] Cfr. Juan 1

[9] La fiesta del pobre es un momento donde se expresa toda la riqueza de los valores de su espiritualidad, ya que en todo esto el pobre pone su cuerpo, su sexualidad, no se pone máscaras. La fiesta del pobre expresa: lo cotidiano, lo espontáneo, el encuentro, el gozo sin culpa, la trasgresión (fiestas sin permiso), liberadora, no excluye, hay lugar para todos, personalizada, comunitaria, dan todo lo que tienen sin medir consecuencias, desinteresada, comprometida.

[10] Cfr. Mc 6,30-44

[11] “...vino Juan, que no comía ni bebía y dicen: ‘demonio tiene’. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tienen un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores...” Cfr. Mateo 11

[12] Cumbre de las Américas, Mar del Plata, Argentina, Noviembre 2005

[13] Cfr. Nicolás Alessio, Reflexiones en torno al XV Seminario de Formación Teológica, Separata, Boletín Nueva Tierra

[14] “...el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político; las relaciones de poder operan sobre él una presa inmediata; lo cerca, lo marcan, lo doman, lo someten a suplicio, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias, exigen de él unos signos. Este cerco político del cuerpo va unido, de acuerdo con unas relaciones complejas y recíprocas, a la utilización económica del cuerpo; el cerco en una buena parte, está imbuido de relaciones de poder y de dominación, como fuerza de producción; pero en cambio su constitución como fuerza de trabajo  solo es posible si se halla perdido en un sistema de sujeción (en el que la necesidad es también un instrumento político cuidadosamente dispuesto, calculado y utilizado). El cuerpo sólo se convierte en fuerza útil cuando es a la vez cuerpo productivo y cuerpo sometido.” Cfr.  Michel Foucault, Vigilar y Castigar, Siglo XXI editores, primera reimpresión en Argentina, 1989, pag. 32-33

[15] Cfr. Lc 10, 29,37

[16] “Dar de comer al hambriento, el comer mismo del hambriento en la historia, es un acto “espiritual”, -no meramente “material”-, porque es un acto de servicio, de diaconía, de amor, de riesgo contra el sistema” Cfr. Pag 56, Enrique Dussel, Etica Comunitaria, ed. Paulinas, 1986

[17] Recordamos que Paraná, la capital de la Provincia de Entre Ríos,  no es precisamente una ciudad “pobre” de Argentina, el bebé tenia dos meses y muere en el Hospital San Roque. Cfr. Agencia TELAM, Octubre 2005

[18] Cfr. Mateo 7, 21-27

[19] Cfr. Usamos de manera análoga el concepto de “alma prisión del cuerpo” de Michel Foucault, Op. Cit. pag. 36

[20] “Lo concreto es que, en el siglo XXI, 58 mil personas mueren cada día de hambre y enfermedades de fácil prevención. Y eso sucede porque, en definitiva, esos gobiernos, y la mayoría de los dirigentes de las naciones periféricas, no implementan medidas para resolver la pobreza, por lo cual es necesario que la sociedad toda nos movilicemos para que este flagelo sea erradicado... Los números son símbolos fríos, pero éstos representan personas, millones de seres humanos que en cada momento del día y de la noche carecen de alimento. Sólo en América Latina, para no alejarnos de nosotros mismos, 221 millones de personas (la población de seis Argentinas) viven en situación de pobreza, 97 millones viven, ¿viven?, en la indigencia” Cfr. Documento base GCAP Argentina, “Llamado mundial a la Acción contra las causas d la pobreza” 2005

[21] “...un nuevo intento de asalto masivo a la valla que separa la ciudad española de Melilla de Marruecos. Esta vez, unos 650 inmigrantes derribaron el vallado y unos 350 lograron entrar en territorio español, pero miles de inmigrantes subsaharianos fueron abandonados a su suerte por las fuerzas de seguridad marroquíes en una zona desértica.” Cfr. Agencia EFE,  La Voz del Interior, Octubre , 2005. Algunos murieron a balazos mientras intentaban cruzar, entre los abandonados hay  mujeres y niños.

[22] Sobre todo en la década de los 90, fue formidable la claudicación de grandes sectores de la dirigencia, religiosa, gremial, política, económica, empresarial, social a los dictámenes del “nuevo orden mundial” y a la hegemonía del pensamiento único neoliberal.

[23] Es la mayor tragedia del año de las cárceles argentinas. La Justicia de La Plata  investiga a las autoridades del penal por posible comisión del delito de “desidia e impericia”, según algunos testigos, los guardias cerraron las rejas y los presos no pudieron escapar del humo y las llamas. Como siempre, las autoridades carcelarias dicen que fue una pelea entre los internos del penal. ¿Se sabrá la verdad alguna vez?

[24] Cfr. “Montevideo. Agencia EFE. 3 Diciembre 2005. Restos óseos de un uruguayo detenido-desaparecido durante la dictadura militar uruguaya (1973-1985) fueron encontrados ayer por un grupo de antropólogos en el interior de un cuartel de Montevideo. Este es el segundo hallazgo en la semana de restos de detenidos-desaparecidos.” También en Córdoba, Argentina, se han  recuperados los cuerpos de detenidos-desaparecidos en las fosas comunes del cementerio San Vicente. Estos cuerpos son memoria y mensaje.

[25] El FMI y el BM, en su asamblea anual de Octubre del  2005, en  Washington ,aprobaron la condonación de la deuda externa por unos 40 mil millones de Dólares a un grupo de 18 países pobres, entre los que se encuentra Bolivia.

[26] Marcelo Lascano, economista que ha trabajado en el Fondo Monetario Internacional, reconocía que “...durante las crisis, el FMI se equivocó mucho, porque con su ortodoxia tendiente a sostener la estabilidad de los países poniendo freno a las posibilidades de desarrollo termina complicando las cosas. Y así las naciones del Tercer Mundo terminan pagando los intereses con todas sus ganancias de comercio, y cuando esto no les alcanza, terminan incrementando su deuda. O sea, las políticas de largo plazo del Fondo son de terror porque no coinciden con la idea de desarrollo. Un economista italiano, Alberto Ferrari, hace 40 años ya había dicho que el FMI estaba mejor preparado para una política antiinflacionaria que para una política de desarrollo. Y así, a nosotros nos han hecho perder una década: hoy, que hemos vendido todo, debemos todo” Cfr. Reportaje, Revista Pronto por Fernando Mauri, 2002

[27] Por esto es que los Obispos de EEUU dijeron hace mucho tiempo "...el fin de nuestra reflexión es dar una faz humana a la realidad y denunciar la injusticia que encubren las cifras, los informes y las propuestas... cuando hablamos de las consecuencias humanas de la deuda, ese "aro de hierro alrededor del cuello de nuestro pueblo", como lo expresaron los obispos latinoamericanos, nos estamos refiriendo a las políticas y prácticas que adoptan los acreedores, los gobiernos y las agencias multilaterales para pagar la deuda, estas políticas y prácticas resultan a menudo un desastre para los seres humanos" Documento Obispos Norteamericanos, “Alivio de la carga de la deuda del Tercer Mundo”, Septiembre,1989

[28] Solo a modo de ilustración, veamos: “Diversos padres sinodales se mostraron preocupados por la banalización del Sacramento, como en el tema de recibir la Comunión en la boca o en la mano, recordando cómo ese modo se presta a algunos graves abusos”.  Otra “gran” preocupación....”diversos obispos plantearon en el Sínodo propuestas para ayudar a la “reforma de la reforma” litúrgica, encaminada a recuperar la reverencia en la celebración eucarística. Entre otros, Mons. Javier Echevarria, Prelado del Opus Dei, dijo que hay que “hacer lo posible para eliminar los abusos que perjudican al carácter sagrado de la celebración eucarística. Por ejemplo señaló si son oportunas las celebraciones eucarísticas con excesivo número de concelebrantes, o también si conviene distribuir la Comunión a todos los participantes en misas con gran número de fieles”  Cfr. Ciudad del Vaticano , AICA, Octubre, 2005.

[29] “ ¿Qué sentido tiene celebrar la eucaristía en un mundo con hambre? Pregunta impertinente para el hombre religioso. ¿Acaso Dios no puede saciar el hambre? Pregunta ineludible para un seguidor de Jesús. Aunque muchas veces tranquilizamos nuestra conciencia con dualismos griegos. "Lo importante es el hambre de Dios". Y nos quedamos tranquilos en nuestras misas. Hasta podemos pensar que el hambre de los hambrientos es menos importante que el hambre de Dios de los que ya están satisfechos. Y no nos acordamos que Dios quiso hacerse pan. El de levadura y sal.  Nuestras  "eucaristías" pueden ser, anuncio, presagio y acción de gracias por el  banquete del Reino o simples máscaras rituales de nuestras seguridades, nuestros miedos, nuestros vacíos. Antes de presentar nuestras ofrendas en los altares de nuestras parroquias, nos dice el Evangelio (Mt 5,21-24), deberíamos ir a ver que pasa con nuestros hermanos y hermanas que han quedado afuera del banquete[29]. A los que la realidad "insulta", denigra y amenaza de muerte” Cfr. Nicolás Alessio, “Plazas y Caminos”, Ed. privada, Córdoba,  2005

[30] Cfr. Mateo 15, 21-28

[31] Cfr. Juan 7, 37-38
.
[32] “China sufre una catástrofe ecológica. La contaminación del río Songhua con benceno afecta el suministro de agua de al menos de 9 millones de personas, tras la explosión de una planta de petroquímica. Según expertos, un 70 por ciento del agua dulce de China está contaminada” Cfr. Agencia EFE, 24 Noviembre, 2005.  ¿Alguna responsabilidad de la empresa, que de paso, la noticia no da su nombre?

[33] Cfr. X Seminario de Formación Teológica, 1995. En el contexto de la década de los 90, de una fuertísimo imposición del neoliberalismo con sus funestas consecuencias de muerte y exclusión,  fue una consigna militante del ámbito mujeres y sexualidad.

[34] Cfr. Lucas 7,36-50

[35] Cfr. Mateo 26, 6-13

[36] El Evangelio apócrifo de Felipe ( n º 55-56) dice que Jesús besaba frecuentemente a María Magdalena.

[37] “Beso a beso, me enamoré de Ti”...dice una conocida canción cuartetera cordobesa, muy expresiva de la cultura popular.

[38]  Tomamos la expresión de Pierre Bourdieu reinterpretándola en nuestro contexto reflexivo.  Cfr. P. Bourdieu – L. Waqcuant, Respuestas- Por una antropología reflexiva, México, 1995

[39] “Queremos convertirnos, de una teología del sufrimiento y la cruz a una teología del gozo y la resurrección y reparar una historia de silencios de tantos años sin decir hemos sido violados/as, acosados/as, matratados/as y oprimidos/as” Cfr. Mini plenario Sexualidad, arte, ecología, ecumenismo, X SFT, 1993, Rosario

[40] "Resistir  gozando” ,esta consigna del ámbito de sexualidad, es una manera creadora y no ingenua de traducir la necesidad de evitar el sacrificio de los inocentes buscando siempre el placer de vivir, porque no somos ingenuos, sumimos la conflictividad-cruz de nuestros pueblos. Cfr. Ámbito sexualidad, SFT XVI, 2001, Rioja

[41]  “Los “espiritualismos” (que pretenden siempre hegemonizar lo espiritual) son negaciones profundas del Espíritu y, como tales, negaciones profundas de la carne del Espíritu. Es el Espíritu el que “encarna”. Intimidad, soledad fecunda, oración, contemplación, mística...jamás exigen “extrañarnos” del “siglo” presente, por el contrario, exigen una presencia cada vez más “embarrada”, “encarnada” en las miserias y las expectativas de la historia. El Espíritu, que habita en lo secreto de nuestro cuarto y en lo secreto de nuestros rincones síquicos, el que fecundaba el agua del génesis y el que espera el parto de una nueva creación, es el que cubriendo con su sombra a la pequeña de Nazareth ayuda a Jesús a poner su tienda entre nosotros. El Espíritu, como fuerza interior (no intimista) es la raíz y la posibilidad de la liberación de todos los fantasmas y demonios introyectados. Es consistencia, profundidad, densidad de lo divino y así, presagio de las más absoluta de todas las libertades.”  Cfr. Nicolás Alessio, El Espíritu Santo y la Nueva Evangelización, Didascalia, Mayo, 1996.  Se trata de vivir una espiritualidad que deberá ser, cada vez más, con un “corazón de carne”, como el de Jesús.

lunes, 4 de agosto de 2014

En la Iglesia de Córdoba
Angelelli no existe
No olvidar 


El Sr. Arzobispo, Carlos Ñañez goza el privilegio del micrófono en Cadena 3, poderoso pulpo radial, todos los domingos. 

Aunque un domingo caiga 4 de Agosto, fecha del asesinato de Enrique Angelelli, Ñañez se encargará de obviar, ocultar, invisibilizar a su colega obispo.

Ni siquiera para mencionarlo en el momento donde se recuerdan los difuntos, para pedir por la salvación de sus almas.

Para Ñañez, y también para el actual obispo auxiliar Pedro Torres, su hermano obispo no existe, ni vivo ni muerto. La negación es meticulosa, prolija, contundente.

En esa semana, la primera de Agosto, se estableció como “semana sacerdotal” porque casualmente, se recuerda también el 4 de Agosto, al santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, patrono de los párrocos.

En esa ocasión, la arquidiócesis envía a todas las parroquias y otras instituciones católicas, textos, oraciones, sugerencias de lectura, de meditación, reflexiones, invocaciones, toda una andanada devocional. Pues bien, en todo ese abundante material, nunca hay una mención de Enrique Angelelli.

Un silencio sepulcral, sistemático, metódico y desfachatado en torno a la memoria, vida y obra de Enrique Angelelli, obispo mártir, aún cuando el Episcopado Argentino tímidamente vio con buenos ojos que se reabriera su causa en la Justicia.

Pero la actitud realmente repudiable, despreciable, y que merece aún más nuestro más enérgico aborrecimiento es que, tanto en el Domingo anterior, durante homilía de Ñáñez, y el domingo posterior, en la homilía del obispo auxiliar Pedro Torres, de la sentencia del Tribunal Oral Federal Penal de en la Rioja el viernes 4 de Julio, donde se condena como autores mediatos a Luciano B. Menéndez y Fernando Estrella, no fueron capaces de romper ese silencio mendaz.

Negaron su vida profética, negaron su crimen de lesa humanidad, ahora quieren seguir negando la verdad histórica, siendo absolutamente incapaces de arrepentimiento, de transparencia, de conversión.

Si no lo dijéramos, seríamos complices del silencio.

Nicolás Alessio teólogo

Nota:

 Esta reflexión fue escrita en el mes de Julio, en estos días, ya en la primera semana de Agosto, en la página oficial del Arzobispado, leo con atención: "El próximo lunes 4 de agosto día del Párroco, nuestro querido Beato Cura Brochero será proclamado vice patrono del Seminario Mayor de Córdoba Nuestra Señora de Loreto.La celebración de la eucaristía tendrá lugar a las 12 horas en la Capilla del "Seminario Mayor Nuestra Señora de Loreto". Monseñor Carlos Ñáñez Arzobispo de Córdoba, Monseñor Pedro Torres Obispo Auxiliar y la comunidad del Seminario Mayor invitan a todos los cordobeses y en especial a los sacerdotes a participar de esta celebración."

Como era de esperar, ni por error es nombrado Enrique Angelelli, la mediocridad hipócrita de sus colegas obispos, parece no tener límites.

sábado, 7 de junio de 2014

LA CARNE DEL ESPÍRITU SANTO HACIA EL GRAN JUBILEO Pbro. Nicolas Alessio












LA CARNE DEL ESPÍRITU SANTO
HACIA EL GRAN JUBILEO
Pbro. Nicolas Alessio


“...les daré un corazón nuevo, infundiré en ustedes un espíritu nuevo, quitaré de sus cuerpos el corazón de piedra y les daré un corazón de carne...”
Ezequiel 36,26

“El Gran Jubileo es inseparable de la reflexión sobre el Espíritu Santo, ya que la Encarnación se realizó por obra suya...Espíritu de Verdad, de Vida y de Amor...”
Caminando hacia el Tercer Milenio, 27 de Abril 1996 (Conf. Episc. Argentina)
"...allí donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad."
(II Cor. 3,17)

“...es muy grande la exigencia de fidelidad al Dador de toda la vida, al Espíritu Santo...”
JEP 145 (Doc. sobre Catequesis del
Episcopado Argentino)

“...no existe ningún rincón de la creación y ningún momento de la historia en que el Espíritu no despliegue su acción...elementos de verdad, de bondad, de auténtica belleza, de verdadera sabiduría, donde se realicen esfuerzos generosos de construir una sociedad más justa,en las páginas maravillosas de literatura, de filosofía, obra de arte, piezas musicales sublimes...reconocemos un reflejo luminoso del Espíritu de Dios...” Juan Pablo II, Catequesis del 12 de Agosto de l998

Introducción

1.Sigue siendo verdad que, en líneas generales, para nuestras comunidades, el Espíritu Santo es el "gran desconocido". La fiesta litúrgica de Pentecostés es un desafío. De hecho, queda como muy pequeña, entre las fiestas Pascuales, las Navideñas, las Marianas y la de los Santos patronos. Hay que reconocer que muchas veces falta creatividad pastoral (litúrgica y catequética) como para explicitar más y mejor,la actividad del Espíritu, en los tiempos litúrgicos anteriores y posteriores a Pentecostés.
2.Tambien hay que reconocer que, en nuestra cultura dualista, la falta de "concretes" (si cabe la expresión) del "espíritu" y de lo "espiritual", no ayuda a la hora de tomar conciencia de esta presencia personal del Dios trinitario en nosotros y en nuestra historia.
3. Por otro lado, hace falta superar el temor y la reacción que nos generan los "espiritualismos" de ciertos movimientos exageradamente devocionales o desencarnados, muy ligados a cierto “pentecostalismo”, a nuevos movimientos religiosos, o a sectas. Lo tendremos que hacer convencidos de que el verdadero Espíritu, es el de la encarnación, aquél que nos cubre con su sombra y aleteaba en las aguas del génesis, muy lejos entonces de la alienación de ciertas propuestas fideístas, devocionalistas o fundamentalistas. Aunque parezca paradójico, vamos a discernir ciertos escapismos espirituales desde el mismo Espíritu.
Por todo ésto,creo que se hace urgente ayudar a despertar una conciencia religiosa más marcada por el Espíritu. La preparación al Jubileo, en el año dedicado al Espíritu, será una oportunidad más para este trabajo pastoral. Se trata de ayudar a una nueva espiritualidad (“caminar en el Espíritu”),una nueva espiritualidad más signada por la fuerza y la acción del "Viento" de Dios.Vamos a intentar entonces, brindar algunos ejes de reflexión, que permitan a nuestras comunidades, ligar y articular, los desafíos creyentes de la realidad socio- política con el Espíritu de Jesús, el defensor (“paráclito”) de los pobres y el garante del Reino.
Por otro lado, también es bueno apuntar, que una auténtica dimensión cristológica de la pastoral (cristocentrismo en la catequesis,p.ej.), supone una permanente referencia a la promesa de Jesús. Sin una correcta e insistente “pneumatología" se reduce, se achica, se parcializa el misterio de Cristo Jesús.

l. El Espíritu y la Creación...el Viento.

El Espíritu del Dios que crea es universal. La creación es un gesto que abarca la totalidad de lo existente, el macro y el micro cosmos. Los bienes de la creación son entonces gracia y regalo para todos. Nadie en particular se los puede apropiar, son de todos y para todos, es la destinación universal de los bienes. Sin embargo, asistimos cada vez más a un sistema económico mundial que concentra bienes y poder en manos de grupos privilegiados en desmedro de la vida de las mayorías y en desmedro de la vida del planeta.
El Espíritu en la creación, nos ayuda a reflexionar sobre su presencia en todo tiempo (historia) y en todo espacio (geografía), desde el principio, desde el origen. Un universo “sacro”, “santo”, “consagrado” desde sus inicios. El universo es así lugar y templo del Espíritu. Todo lo creado trasluce la presencia de los vestigios de Dios, semillas del Verbo, trascendentalidad de lo inmanente. Presencia del “Reino” (como lugar del “reinado”, acción de Dios) anterior a toda institución. Desde aquí podemos entender el valor de las religiones nativas, el valor de toda cultura, como expresiones de este Espíritu. Desde aquí podemos evitar ciertos dualismos maniqueístas: lo “material” (la tierra,el cuerpo) igual a pecado;lo “espiritual” (el cielo, el alma)igual a santidad. El Espíritu está “metido”, “encarnado”, “presente” en todo lo creado. Así, la historia, es siempre “historia de salvación” (que no excluye el pecado), es historia “santa”, no hay dos historias. Es así que debemos incluir la perspectiva ecológica, el cuidado de la casa común, y una visión ética de la “eco-nomos” que supere la perspectiva neoliberal, como una de las dimensiones de la vida espiritual, es decir, de la vida según el Espíritu.
La creación es una actividad permanente del Espíritu. No queda atada al pasado. Dinamismo que “suscita” siempre cosas nuevas. Es el que “resucita” (suscitar de nuevo) siempre. Así, lo auténticamente nuevo, como fruto del Espíritu, es siempre una interpelación a superar barreras, a transitar nuevos caminos, es siempre crítica de todo modelo estático, cerrado, conservador o absolutista: es llamada a la libertad.
En el vértice de la creación el varón y la mujer, son particularmente “vivificados” por el Espíritu: Dios “sopló”. El Espíritu es Vida, es Sangre que corre en los cuerpos femeninos y masculinos. Un mismo Espíritu, una misma dignidad e igualdad originaria que debe ser recuperada en tiempos fuertemente “patriarcales”. El mismo Espíritu que ha fecundado a la tierra madre, “unge” al varón y a la mujer para una tarea: dominar (como cuidado y servicio) y fecundar. Tareas reveladoras de una dignidad sin igual, las raíces de todo lo cultivado, de toda cultura. La “universalidad” de esta presencia no es “uniformidad”. Cada tiempo y lugar tiene una “encarnación” necesariamente particular, especial, diferente: no hay lugar para las pretendidas hegemonías culturales. Así, ningún hombre puede ser tratado como cosa, ni como medio, ni como instrumento, ni como variable de ajuste, ni como mercancía del mercado, ni como estadística en los planes de ajuste.
El “Ruah” (soplo del viento en hebreo) es femenino. Nada más ligado a lo femenino que gestar y parir, la vida que nace, fecundidad permanente. Dimensiones femeninas de lo divino. Dimensiones a profundizar de la fe popular en la mujer madre-virgen de Jesús,tocada,embarazada, gratificada por el Espíritu.

2.El Espíritu y el trabajo... la Tierra.

La “fuerza de lo alto” (Lc 24,49), es fuerza y energía creadora, liberadora. El Espíritu ha ungido al varón y a la mujer para que con su fuerza sean creadores, autores, “señores”. El “soplo”, que es “vida”, es también esta capacidad de ser fecundos,artistas,creativos. El trabajo, participación concreta en este dinamismo, tiene sentido en orden a lograr cada vez más vida, vida en plenitud, en permanente ensanchamiento. El trabajo aparece como don del Espíritu, para ser y crecer, para construir y cuidar, para recrear y servir. Esta permanente “creación de nuevo” que se realiza por el trabajo es fruto del Espíritu. El desempleo estructural, la falta de un trabajo digno para millones de hermanos, es un pecado contra el Espíritu, porque mata en el hombre la capacidad de ser imagen del Dios viviente. Trabajar es desplegar todas las fuerzas interiores, para hermosear la casa común, para que no deje la tierra de fructificar. El trabajo nos hace “amigos” de la tierra, sus custodios celosos, sus “jardineros”.Así nos reconciliamos con la tierra, en una actitud de respeto y simpatía con lo creado. Nunca el uso destructivo. Por el trabajo la tierra se va haciendo “pachamama”. Pero no hay trabajo sin trabajadores. El robot no trabaja, obedece. El trabajador tiene la vida que es don del Espíritu. Pecar contra el trabajador es pecar contra el Espíritu, es atentar contra su vida. Robarle es quitarle vida. Robar el fruto del trabajo (apropiarse del salario), obligar al trabajo-esclavo (en condiciones indignas), o impedir la posibilidad de trabajar (para obtener ganancias económicas) son pecados graves contra el Espíritu.
El trabajo,como posibilidad de que cada cultura se desarrolle, crezca y se exprese, va haciendo posible el Reino, lo va instaurando. El Reino, expresado en la pluralidad y multiplicidad de expresiones diferentes de una misma universalidad es fruto del Espíritu. Pero no hay que confundir universalidad con dominación. La casi mítica nueva realidad de la “globalización”, en un intento hegemónico pocas veces conocido, pretende imponer modelos culturales. Dominar es uniformar, nadie se sale del esquema. En estos tiempos, el “espíritu” del capitalismo renovado es el que se impone, y se impone uniformando la miseria para las mayorías y el despilfarro para unos pocos. Este “mal espíritu” del capitalismo, es también agresivo con la tierra: la destruye, no la domina para cuidarla, sino para devastarla. Es así que el Espíritu de Jesús, se hace también fuerza para resistir. Si nos han encerrado los miedos, el “no teman” es una invitación a la acción. Esta fuerza se hace esperanza para aquellos en quienes viven según el Espíritu, los dañados, los torturados,los despojados. El Espíritu clama libertad, justicia, vida digna de aquellos que se descubren hermanos e hijos de su “Abba”. Gemidos de los que no se someten a vivir de las migajas y de los restos.
Así, los desafíos económicos, sociales y políticos (desempleo, concentración de capital, nuevas tecnologías, modelos, sistemas,ideologías, etc.) aparecen no sólo como una cuestión teórica de eficacia, rendimiento técnico o de posibilismos, sino cómo una cuestión principalmente ético-teológica: afecta a nuestra fe en el Dios Espíritu viviente. Hay un imperativo nacido de la espiritualidad (seguimiento del Espíritu): cuidar, sostener y multiplicar la vida.

3.El Espíritu en la comunión...el Fuego.

No se puede entrar en el Reino sino se es nacido del Espíritu, de aquel río de agua viva que brota del corazón inocente crucificado. Así es que el Espíritu es amor (Rom 5,5), comunicación, encuentro, nexo, relación, comunión. La vida en el Espíritu tiende necesariamente a reunir, a reconciliar, a congregar, a ponernos en “sínodo” permanente, en asamblea convocada (“qahal”, “ekklesia”) de aquellos que superan la noche y el desierto. Nos hacemos pareja, familia, amistad, comunidad, pueblo en el Espíritu que nos une y nos redescubre un rostro común: el de hijos,el de hermanos, el de amigos y compañeros (los que comparten el pan). Sin Espíritu, las estructuras institucionales, son vacías e inertes. Son atadura y represión, son esquemas vetustos sin vida. El Espíritu, que permite la igualdad, también sostiene las diferencias. Reúne y enriquece la reunión “con” y “en” las diferencias. Es fuente de carismas, particularidades al servicio de la vida, riquezas diferentes al servicio de la comunión. Sopla donde y cómo quiere si atarse a ningún templo, santuario o altar. El servicio, la solidaridad, la entrega, son signos de su presencia. Así, las rupturas de la comunión, los divisionismos,las exclusiones, los prejuicios, son pecados contra el Espíritu. Excluir del disfrute de los bienes creados a millones de hermanos y hermanas, excluirlos de la mesa común, tal como lo realiza el neoliberalismo, es un pecado contra el Espíritu. Por otro lado, vivir en comunión, en amistad con lo y los diferentes, vivir en códigos de fraternidad y macro-ecumenismo, son explicitaciones y experiencias, aunque frágiles y nunca acabadas, del Reino de Jesús. Así, cuando el Espíritu está presente, se pueden encauzar las tensiones comunitarias, no hay anarquía (el Espíritu anima, orienta, conduce) ni tiranía (el Espíritu es siempre nuevo, inabarcable, impredecible, abierto).
Desde esta perspectiva debemos también revalorizar la comunión en su dimensión sexual: la pareja, el matrimonio, la amistad. Redescubriendo el cuerpo, los sentidos (especialmente el tacto),la piel, la sexualidad como posibilidad y espacio para el encuentro y la comunión. Espíritu y carne no son vocablos contradictorios, no se niegan el uno al otro, por el contrario, son armónicos,complementarios,
dimensiones de una única realidad. El cuerpo hace patente toda su dignidad cuando afirmamos que es “templo” del Espíritu. El cuerpo le permite al Espíritu explayarse, difundirse, comunicarse, impregnarlo todo. Notemos entonces la gravedad de aquellos pecados contra la “corporeidad”: negar la comida, negar el vestido, negar el hábitat, negar la salud, negar la libertad por la explotación genital,negar el placer por la represión-culpa,etc...paradójicamente, esos pecados contra el Espíritu,son decididamente “materiales”.
Los pueblos son también, analógicamente, “templos” del Espíritu, lugares de su epifanía. El Espíritu conduce la historia de los pueblos hacia la tierra sin males. Conduce, guía, orienta, fortalece, anima, recrea la esperanza, defiende, consuela (el “paráclito”) y libera. Conduce a la verdad, esa verdad que es vida en plenitud, que es camino a recorrer, que estará siempre un poco más halla del horizonte (Jn 14,15ss). Todo proceso de liberación,todas las luchas, todos los intentos populares por vivir en la verdad, en esta perspectiva, son frutos del Espíritu. Por eso, los movidos por el Espíritu tienen el coraje de los mártires, resisten siempre al temor paralizante, niegan siempre la cobardía de los que se encierran, rechazan las falsas prudencias de los que inmovilizan o sólo se atienen a los posibilismos. Este Espíritu de la Verdad es la matriz de las utopías. En este sentido, la paz que procede del Espíritu,no tiene nada que ver con la ausencia de conflictos. Por el contrario, el “habitado” por el Espíritu, necesariamente entrará y provocará conflictos. Este Espíritu pone siempre en conflicto, en crisis, siempre cuestionará cierto “orden” que no es más que la imposición de los que dominan. Es el “fuego” que con pasión Jesús desea que estuviera ardiendo. Es el que nos defenderá y nos consolará comunicándonos su propia elocuencia en aquellos momentos donde seremos juzgados por los tribunales de la iniquidad(Mc 13,11ss).

4.El Espíritu y la fiesta...el Agua.

El Espíritu es Vida, y no hay vida plena sin celebración. Con las celebraciones el hombre se apropia de las energías primordiales del universo. Celebrar es hacer de lo cotidiano (una cosecha, un nacimiento, una comida, una reconciliación, una muerte...)un espacio de gratuidad, de promesa, de resistencia, de contención, de gozo, de magia creadora. El Espíritu nos mueve a celebrar, nos inspira al canto y al júbilo (Efes 5,18ss) y eso ayuda al peregrino,al caminante,María de Nazareth y su prima Isabel, llenas del Espíritu cantan de felicidad...En la fiesta nos ayudamos a disfrutar y a percibir mejor el sentido de lo gratuito, de lo puramente otro. Lo gratuito remite siempre al Espíritu creador y liberador.Con la fiesta podemos elaborar y resignificar los duelos existenciales, la fiesta los acoge, los asume, los ritualiza y, sin negarlos, los trasciende. A través de la fiesta canalizamos el sentido mágico, simbólico, ritual, religioso de todo hombre. La fiesta descubre siempre un más allá de lo que vemos, del mero fenómeno. La fiesta ayuda a percibir, sentir, descubrir la trascendencia (eso que no es visible a los ojos) sin salir de la inmanencia, al contrario, a partir de lo inmanente. Por otro lado, la celebración remite siempre a la comunidad, celebrar solo es un contrasentido. La comunidad es el lugar para la fiesta y cuando la comunidad está amenazada, en la fiesta puede “ver” el horizonte de sus luchas y “resistir” la conflictividad. La fiesta cicatriza heridas y restaura para la lucha. La fiesta anticipa la promesa y hace patente la utopía. Para los que dominan, la fiesta es siempre peligrosa, sobre todo cuando se trata de la fiesta de los pobres, de los que no tienen permiso para festejar, porque congrega y da fuerzas.La fiesta es siempre transgresión, exceso, desmesura...se baila y canta aún cuando la racionalidad nos exigiría recato y orden, es siempre un buen vino que sobra, sacramento del Espíritu abundante y sin fronteras,excesivamente generoso, no mezquino. El sentido festivo expresa una profunda sabiduría: el lugar del placer y del gozo como connaturales al vivir, a la vida “abundante”. Vivir no es sobrevivir en los límites de la dignidad. Expresa la primacía del “eros” sobre el “logos”. Cuando la globalización impone la lógica fría de la eficacia pragmática, sin consideraciones ni éticas ni humanas, la fiesta afirma la necesidad y el derecho a la ternura, a la pasión, al afecto, a la poesía.No es casual que sean los pobres los que genuinamente conservan casi virgen el sentido de la fiesta. La fiestas de los ricos es para hacer negocios o para ostentar poder. La fiesta del pobre es un momento donde se expresa toda la riqueza de los valores de su espiritualidad. Una espiritualidad sin reglamentos ni fundadores, una espiritualidad nacida en el frío, la impotencia, el hambre y el barro. Por eso, en la fiesta de los pobres, se pone toda su realidad, todo el cuerpo,toda su sexualidad,todos sus bienes (comer y bailar son los núcleos simbólicos esenciales de esta riqueza popular). Adorna todo lo que puede, pero no se pone máscaras.La fiesta del pobre expresa lo cotidiano, lo espontáneo, el encuentro, el gozo sin culpa, la transgresión,liberadora, no excluye, hay lugar para todos, personalizada, comunitaria, solidaria, dan lo que tienen, desinteresada, comprometida.
La Fiesta es sacramento del Espíritu. El Espíritu es el que resucita a Jesús (Rom 8,11 ss). Toda fiesta anticipa la resurrección y participa de ella. La fiesta es, por eso, siempre sacramento: memoria, actualización y promesa. El Espíritu es el que da vida a los ritos y signos sacramentales. Con la fiesta se resiste y lucha contra el dominador, contra el que quiere la muerte. La fiesta anticipa siempre la vida y revela, en el ritual simbólico, en el canto, la comida y la danza, la utopía mesiánica. La fiesta permite, aún en medio de la muerte y el sufrimiento, un espacio gratuito de vida. El Espíritu es el que “unge” al profeta para anunciar el año de gracia y de fiesta para los pobres, los esclavos, los excluidos, los marginales. La fiesta anticipa el futuro, el último día, que siempre será de Dios. La fiesta es también memoria, recuerdo, es ritmo histórico donde los instantes de lo eterno son “kairós”,tiempo de siembra y cosechas. Desde la fiesta se alienta,contagia y multiplica la esperanza, aquella que se sostiene con la presencia rebosante de la fuerza del Espíritu (Rom 15,13),donde la aridez y la esterilidad se abre siempre a la simiente nueva y al gozo de nuevos partos. Sin fiesta no hay espiritualidad posible.En las situaciones de rupturas comunitarias, la fiesta se presenta también como posibilidad de reencuentro y perdón, de arrepentimiento y reconciliación, de “nueva vida”.

Consideración abierta

Los “espiritualismos” (que pretenden siempre hegemonizar lo espiritual) son negaciones profundas del Espíritu. Intimidad, soledad fecunda, oración, contemplación, mística...jamás exigen “extrañarnos” del “siglo” presente, por el contrario, exigen una presencia cada vez más “embarrada” en las miserias y las expectativas de la historia. El Espíritu, que habita en lo secreto de nuestro cuarto y en lo secreto de nuestros rincones psíquicos, es el que cubriendo con su sombra a la pequeña de Nazareth ayuda a Jesús a poner su tienda entre nosotros. Así, el Espíritu, como fuerza interior (no intimista) es la raíz y la posibilidad de la liberación de todos los fantasmas y demonios introyectados. Es consistencia, profundidad, densidad de lo divino y así, presagio de las más absoluta de todas las libertades.

lunes, 14 de abril de 2014

Carta a Obispos Argentinos Responsabilidad ante la comunidad homosexual Nicolás Alessio, Andrés Gioeni



Argentina, lunes 7 de abril de 2014.
Secretaría
Conferencia Episcopal Argentina
Suipacha 1034. Ciudad de Buenos Aires
CP (1008). Argentina

Estimados Obispos:
¡Paz y bien! En vísperas de la semana mayor de la fe cristiana, en la memoria de aquel gesto que inspira la misericordia y el servicio de la Iglesia a los pequeños de la historia, el "lavatorio de los pies", queremos ofrecer esta carta a la CEA, convencidos que uno de los sectores de las periferias humanas a los que les debemos un gesto de profundo arrepentimiento y reivindicación, es a nuestros hermanos y hermanas de diversidad sexual.
Ya han pasado casi cuatro años desde que en la Argentina se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario (Ley n° 26.618 sancionada el 15 de julio del 2010). La sociedad argentina en general ha recibido con agrado y valentía esta decisión, y la ha asumido como propia sin resquebrajamiento alguno de sus valores e ideales. La implementación de la misma ha dado hermosísimos resultados en el avance contra la discriminación, el bullying y la violencia hacia personas con una identidad sexual diversa, como lesbianas, gays, bisexuales y trans.
Cuatro años atrás, cuando la ley estaba por ser sancionada se escucharon muchas voces. Algunas más moderadas, otras más enfrentadas. Algunas con “rasgos de fanatismo, expresiones de intolerancia y tintes conspirativos” (Manifiesto de laicos y laicas de la Iglesia Diocesana de Quilmes. Domingo 11 de julio 2010). Otras que aportaban elementos de madurez para una discusión productiva y democrática. Ese debate fue muy fructífero y positivo para toda la sociedad argentina en diversos campos. Destacamos la labor de la FALGBT (Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans) representada en todas sus organizaciones, de los medios de comunicación, del periodismo en particular y de muchos legisladores de diversos partidos que supieron llevar adelante un diálogo cortés.
Tuvo una discusión particularmente acalorada en el plano religioso, que fue un ámbito donde la división de opiniones era más distante. El dictamen oficial de la Iglesia Institución fue moderado y objetado desde diversas organizaciones eclesiales.
Comunidades cristianas de distintas parroquias y diócesis manifestaron sus posiciones desde un espíritu evangélico y conciliador, demostrando reconocer y aceptar la diversidad humana, rasgo de la voluntad creadora de Dios. Merece ser mencionada entre otras, la carta “CON LOS QUE SUFREN. Posición de algunos cristianos respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo.” donde un grupo de profesionales y fieles católicos manifestaban una postura positiva, abierta, comprensible y tolerante.
Varios Sacerdotes y Pastores levantaron sus voces a favor de los más desprotegidos. Sólo para mencionar algunos nombres, recordamos las voces de los sacerdotes de Quilmes, entre ellos Ignacio Blanco, Marcelo Ciaramella, Eduardo de la Serna; en Mendoza el Padre Vicente Reale, en Córdoba el Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli, con Nicolás Alessio a la cabeza de este debate, a quien le valió una injusta expulsión del ministerio (que debería ser puesta a consideración nuevamente).
Fueron prudentes y responsables las alocuciones de otras Iglesias y comunidades hermanas que se manifestaron en ese contexto. Cabe mencionar como ejemplos la carta firmada por el Obispo Frank de Nully Brown de la Iglesia Metodista Argentina del 16 de mayo de 2010; o la carta firmada conjuntamente entre el Pastor Federico Schäfer de la IERP (Iglesia Evangélica del Río de la Plata) y el Pastor Alan Eldrid de la IELU (Iglesia Evangélica Luterana Unida) del 31 de mayo de 2010.
Muchas comunidades de oración recibieron el mandato de rezar expresamente por este debate para que ganara Dios en medio de la pluralidad de voces. Y creemos que el triunfo fue divino. Dios sabe decodificar y recibir cada oración y buena energía en función de la felicidad y bienestar de sus hijos.
Es por eso que, luego de este periodo de convivencia pacífica y respetuosa con la nueva ley, consideramos prudente y responsable elevar un informe a las demás conferencias episcopales del mundo reconociendo y aceptando que en esta pluralidad no ha salido perdiendo ni el concepto de familia ni el de ser humano ni el de sexualidad, sino que ha sido un tiempo donde se han podido iluminar esos conceptos desde nuevas experiencias, con testimonios de entrega, renuncia, compromiso, dedicación, y tantos otros valores que siempre han sido ensalzados por el cristianismo.
Este INFORME necesariamente debe acompañar la encuesta de 39 preguntas que el mismo Papa Francisco enviara a las diócesis de todo el mundo para recabar información acerca de la vivencia de cada Iglesia particular en diversos aspectos de la familia, la natalidad y las uniones esponsales. Es muy importante que los Cardenales reunidos en el Sínodo de la Familia previsto para octubre de este año cuenten con ese INFORME. De su silencio o su compromiso sincero en la lectura de los signos de los tiempos en la comunidad argentina, dependerá que el verdadero diálogo con la realidad actual encuentre un valioso aporte para iluminar la vida con el Evangelio.
Creemos que este Informe puede tener repercusiones a nivel mundial, parafraseando el proverbio chino del “efecto mariposa” ("el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo"o"el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo"). Puede revertir la oleada de legislaciones que están atentando contra la libertad y la vida de muchas personas en diversos países (Uganda, Nigeria, Egipto por nombrar sólo algunos). Y denunciar la injusticia de semejantes leyes que impiden la expresión del ser humano. “El fuerte disciplinamiento, el secreto, la hipocresía, las complicidades: Estos signos de regresión en el seno de la Iglesia Católica en todo el mundo, nos deben invitar a romper los cercos de silencio y levantar nuestra voz, allí donde sea necesario, para estar a la altura de la invitación de paz, justicia y libertad que el Evangelio propone.”(“Cristianismo sí, homofobia no” del Centro Nueva Tierra. Ciudad de Buenos Aires, 26 de abril de 2010).
Estamos convencidos en conciencia y así lo van confirmando y corroborando los recientes y renovadores estudios bíblicos, morales y de otros campos de la Teología. Donde hay Amor está Dios. Y donde está Dios hay Amor. No hay textos bíblicos objetivamente hablando que condenen las relaciones entre personas del mismo sexo que sean consentidas mutuamente y que sean responsables, respetuosas, abiertas al amor, a la vida y a proyectos en común. Por lo que tarde o temprano, el Catecismo de la Iglesia deberá revisar y renovar sus conceptos al respecto de las consideraciones de las personas homosexuales, para que muchos puedan creer sin necesidad de elegir entre ser fieles a un Magisterio desalmado y su voluntad de vivenciar y practicar su sexualidad sin culpas infundadas.
Por último, a través de testimonio de muchos jóvenes, no deja de preocuparnos también este nuevo dilema que se genera en la pugna de derechos conseguidos. Muchos chicos y chicas recurren al confesionario y en su interior se encuentran con opiniones muy diversas y divergentes al respecto de su identidad sexual, e incluso con la posibilidad de negación de la absolución por parte de muchos pastores. Acá se enfrentan dos derechos: el de la Iglesia a fijar sus propias normas (que deberían surgir de una lectura despojada de fanatismos), y el del ciudadano argentino a no ser discriminado por su orientación sexual. Este acto religioso (no absolución por cuestiones morales y religiosas), tiene no sólo efectos civiles (discriminación por razones de sexo), sino que también genera en muchos jóvenes un daño moral y psicológico muchas veces irreversible. La garantía del Concordato con la Santa Sede respecto a la autonomía de las comunidades religiosas, no debería ser fundamento para dejar de revisar esta práctica que pone en riesgo la libertad de conciencia de muchas personas.
Con espíritu fraterno y evangélico, les proponemos ayudar a elaborar este informe en lo que consideren oportuno.
Saludos en Cristo.


José Nicolás Alessio
DNI: 13.373.129
Almirante Brown 1510.
B° San Rafael (CP 5000)
Córdoba
Andrés Gioeni
DNI: 22.423.541
Entre Ríos 2419.
Martínez (CP 1640)
Buenos Aires

miércoles, 9 de abril de 2014

Jesús asesinado Un linchamiento desde el poder

Jesús asesinado
Un linchamiento desde el poder

"Hay que matarlos a todos", gritaban exaltados algunos judíos. Son " galileos de mierda" se escuchaba por todos lados. 

La sangre corría por el cuerpo de ese nazareno pero no calmaba los instintos asesinos. La corona de espinas punzantes se hundía más y más en la piel.

"Que muera, que muera, él y sus seguidores! Que no quede ninguno vivo”.
“Son delincuentes, ladrones, ratas, peligrosos para nuestra seguridad”. Eran los argumentos escuchados. 

Cuando dando un fuerte grito, exhaló su espíritu, uno de los presentes dijo "este no jode más".

La muerte de Jesús se pareció mucho a un linchamiento popular. Sin embargo había una gran diferencia. Se la cubrió de legalidad. Tanto los Jefes de Israel como las Autoridades Imperiales quisieron hacer las cosas con prolijidad. Fue un linchamiento prolijo, meticuloso, cuidando los detalles.

Un hombre apasionado y convencido de sus pasiones,  siempre es molesto. La libertad de los que aman con pasión asusta a los mediocres.

El nazareno, despojado de sueños de gloria, con solo un par de sandalias gastadas, partiendo el pan para mendicantes enfermos, pidiendo agua en el pozo de Jacob a la mujer de mala fama, por sus muchos maridos y encima samaritana,  no era un buen ejemplo para los moralistas. Era un turbulento.

Recibiendo caricias en su piel de la prostituta de Magdala, comparándose con una gallina que quiere reunir sus polluelos, sentado en la mesa de los despreciados, liberando a ciegos y sordos, castigados por algún pecado de sus antepasados, dejando ir a la mujer adúltera que querían apedrear, no era un buen ejemplo para las buenas costumbres de los puros. Era un transgresor

Rompiendo protocolos sagrados y legalidades intocables no tuvo problemas en curar durante el Sábado en el Templo o castigar a látigo limpio a cuantos profanaban la “casa de su Padre” y peor aún, gritó a los cuatro vientos que desde el Rey hasta el último esclavo leproso o maldito es “hijo de Dios” y tienen los mismos derechos. Era un sedicioso.

Pero lo que realmente molestaba del profeta era su palabra filosa. La que corta como espada de doble filo. Porque su palabra abría los ojos, ayudaba a pensar, proponía otras verdades, cuestionaba tradiciones incuestionables, desnudaba hipocresías, desenmascaraba mecanismos del poder, rompía pactos de silencio, convocaba a reaccionar, organizaba a los pobres, devolvía las esperanzas, levantaba a los caídos. “Habla como quien tiene autoridad” decían sus oyentes.

Autoridad fuertemente cuestionada.  "Jesús entró en el templo, y mientras enseñaba se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo y le dijeron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas, quién te ha dado esta autoridad?"

Obvio, qué autoridad podía tener alguien de un linaje vulgar, un obrero constructor, que no tenía ningún título honorífico, ni dinero, ni prestigio social, ni influencias  políticas, que por lo tanto no pertenecía a la élite judía ni a ninguna familia acomodada. No fue sacerdote, no fue levita, no fue escriba, no fue maestro de la ley, no fue fariseo, no perteneció al Sanedrín ni a  los Ancianos del pueblo. Por eso no sorprende aquella pregunta de Natanael: “De Nazaret puede salir algo bueno?”

Los excluidos, los maltratados sociales,  vieron en Jesús persuasión,  coherencia, sabiduría, originalidad, creatividad, fortaleza en sus dichos y en sus gestos. Empatía con sus vidas.

La "autoridad" de Jesús reside en su capacidad de rescatar, de acompañar, de convencer, de conducir, de integrar, de armonizar, de incluir. El es el que promueve, el que ayuda a avanzar, a crecer, a germinar, a desplegarse.

Nada que ver con la autoridad del que grita órdenes o sanciona leyes para castigar. Mucho menos la autoridad que se cree vocera de Dios o pretende hablar “en nombre” de Dios, como la de sus verdugos. Jesús hablaba “de” Dios, de su cercanía, ternura, compasión, misericordia. De su Reino.

Había que silenciarlo. Jesús los incomodaba, los cuestionaba. Había que ponerle un límite definitivo. Pero no había que hacerlo con cuidado. Sectores populares  podrían reaccionar. La pena romana para los sublevados y facinerosos era lo oportuno.

Idearon la maquinaria legal. Fue un crimen premeditado. Fue un linchamiento desde el poder.

Nicolás Alessio, teólogo

Semana Santa 2014