sábado, 26 de enero de 2013

Desde los pobres ¿Una perspectiva en desuso?

Desde los pobres ¿Una perspectiva en desuso? Pbro. Nicolás Alessio ¿Hemos olvidado en las barriadas militantes y en las academias sesudas aquello que alguna vez pareciera fuera tan importante, como cuando afirmábamos la necesidad de trabajar y soñar “desde” el pueblo, “junto, con y para“ el pueblo ? Quisiéramos que no. El tema de los pobres no es ni fue una “moda”. Se trata de una cuestión ética, mística y política. Por eso esta reflexión. Y nos desafía el primer gran interrogante. ¿Qué significa “desde”? Entendemos que intentar vivir honestamente este “desde” exige diversas sintonías y conflictos . Vamos a desgranar el tema. Territorio y partidas “Yahvé dijo a Abrahán: Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tus padres, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y sé tu una bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan” Gen 12, 1-3 Por lo pronto hay una posibilidad geográfica. Para vivir ese “desde” debo desarraigarme. La lógica del misionero clásico. Partir para trabajar en una comunidad africana, asiática, del “primer mundo” a los mundos marginales. O cuando decidimos ir a militar en un barrio empobrecido. Me “pongo” en el lugar, en el territorio, del pobre. Es el presupuesto primero para acceder a “la bendición”. El “bien vivir” señalado por Evo Morales, eso es la “bendición” . Es un paso importante, pero muy pronto nos damos cuenta que es insuficiente y ambiguo. Hay muchas maneras de “estar” entre los pobres y no siempre a su favor. Algunos, se embarran en el territorio de los pobres, con cierto voluntarismo inocente. Otros para utilizarlos, manipularlos, explotarlos. Estos, con la deliberada intención de “servirse” de los excluidos, y los otros, por incapacidad o ingenuidad. Debemos reconocer que muchos militantes sociales, religiosos, políticos, cuando llegan al territorio del los pobres, llegan sin tomar conciencia de ello, como “conquistadores”, con todas las respuestas a las preguntas y necesidades que, se supone, tienen los pobres. O simplemente se llegan a la casa del pobre para hacer, un “trabajo de campo”, exigido por la cátedra que les dará el título de “trabajador social” o el prestigio de una importante investigación. O, cuando no, el trabajo clientelar del puntero barrial, también manipulado por los dueños del aparato partidario. La sintonía territorial, cuando es vivida sinceramente, es encarnación. Lo que exige empezar un sano destierro de la propia cosmovisión. Se trata de ir dejando seguridades, estabilidades, para “tocar” el suelo de los pobres . Una actitud de permanente “partida”. También debemos advertir que, la presencia física, cómo hábitat permanente, no es condición necesaria para vivir el “desde”. Sería una ingenuidad romántica que todos nos fuéramos a vivir a una villa miseria, a una favela. Los pobres no necesitan que les “ocupemos” físicamente el territorio. El “estar” en el “lugar” de las víctimas tiene que ver con opciones, actitudes, afinidades, acentos, prácticas, pertenencias y, obviamente, asumir la historia de sus luchas y desvelos. Miradas y voces “...se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo y dijo: -Yo te bendigo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Si Padre, pues tal ha sido tu gusto-” Lc 10, 21 Aquí se trata de observar la realidad como la observan los pobres. Mirar con los ojos de otros. Mirar desde sus perspectivas. Esta mirada es la que permite “entender” a los pobres. No siempre los comprendemos, muchas veces los justificamos, los disculpamos, o simplemente los soportamos. Mirar la realidad con otra mirada es también enriquecer nuestros criterios analíticos y, muchas veces, convertir nuestra “inteligencia”. Asumir la “racionalidad” del diferente. Es otra manera de conocer y dejarse ganar el corazón. Hay una “luz” diferente en los ojos de los pobres. Aquello de la “sabiduría popular” no es una frase vacía. Aquí debemos renunciar a nuestras seguridades estudiadas, dejarnos cuestionar, aquí debemos aprender a ser discípulos. Aquí se relativizan nuestros títulos, cursos, experiencias, o haberes teóricos. No los negamos, somos lo que somos, pero los flexibilizamos. Se nos exige audacia gnoseológica y una honda capacidad de autocrítica. Además de “tocar” el suelo de los pobres, se trata de ver lo que ellos ven, de oír lo que ellos oyen, de decir lo que ellos dicen. Hay que descifrar el lenguaje, el texto, el relato del pobre. Hay que gustar sus narraciones, dichos, sentencias. El mundo del pobre es hoy complejo y dinámico, plurifacético y versátil. Hay que estar muy alertas para no cosificar una pretendida “identidad” de los pobres. Debemos empezar a dejar de ser su voz porque tienen su propia palabra, múltiples palabras. Esas palabras deben ser pronunciadas. Hay una hermenéutica desde las culturas del pobre que debemos hacer nuestra. Afectos y heridas “¿Qué quieres que haga? El le dijo: -Señor, que vea-“ Lc 18, 41 El querer de los pobres debería ser nuestro querer. ¿Qué quieren los pobres? ¿Cuáles son sus anhelos, sueños, esperanzas, deseos, expectativas? Muchas veces suponemos el querer de los pobres. O lo manipulamos, o lo instrumentalizamos, o lo degradamos. Debemos preguntarles. Debemos oírlos. Debemos oír sus silencios y su riquísimo mundo gestual. Debemos saber que muchas veces dicen lo que nosotros queremos oír y no dicen lo que realmente sienten. Porque saben de nuestras tareas y taras. Ya han memorizado nuestros discursos. Ya han padecido nuestras “solidaridades”, nuestros “programas sociales” o nuestras “redes de contención”. Se trata de discernir el hambre y la sed de los pobres. Se trata de auscultar sus vísceras. Se trata de entender que muchas veces aspiran en otro compás. Sus respiros no son los nuestros. El suspiro es diferente. Ni sus melodías, ni sus ritmos son los nuestros. Este querer de los pobres, nutrido desde las barricadas, también tiene que ver con sus tristezas, sus angustias, sus dolores. Se trata de reconocer, entender y sentir las heridas en la piel de los pobres. El don de fiesta de los pobres no debe confundirnos. La fiesta es una pausa, un permiso para gozar de tanto en tanto. Un gesto de desobediencia para los prudentes, de resistencia en el socavón, pero no alcanza para ni siquiera maquillar la desventura. Sintonizar con los afectos de los pobres es sintonizar con sus lastimaduras sin pretender “sublimar” su dramaticidad. Casa y olores “Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: -Ahí tienen a un comilón y a un borracho, amigo de publicanos y pecadores-” Mt. 11, 19 La pobreza no es atractiva. La pobreza, la exclusión, es insoportable, desagradable, molesta. No hay ninguna posibilidad de vivir el “desde”, sin la capacidad de oler lo que huelen los pobres. De comer y beber lo que ellos beben. La pobreza es promiscuidad, es contaminación, es violencia, es mugre, es delincuencia, es degradación. No hay que idealizar la casa de los pobres ni a los pobres. No es lindo vivir de los desperdicios. Trabajar, vivir, sentir “desde” es hacernos cargo de estas miserias. A veces intentamos perfumar a los pobres. Porque nos cuesta tolerar lo intolerable. La comida de los pobres es agria y escasa. Tal vez, cuando solo vamos a reunirnos con los pobres, no percibimos tanta vulnerabilidad. Porque ese día, cuando son visitados, ellos mismos tratan de disimular la pobreza, porque nadie saborea a gusto la indigencia. En esta sintonía se puede vivir un “desde” que sea realmente político, liberador. Porque entenderemos la tragedia de aquellos que son víctimas y será insoportable poner solo anestésicos a tanta locura. Aquí reside la mística fundamental . Y nos daremos cuenta que las limosnas, las migajas, si no van acompañadas de una aguerrida búsqueda de transformación política, es solo autocomplacencia. Es cierto que dar el vaso de agua al sediento no quedará sin recompensa, pero debemos evitar que alguien acapare el agua. Por eso no se trata de ser peregrinos en los suburbios, se trata de quedarse, de permanecer, de poner nuestra carpa en los basurales. Se trata de pasar de los “derechos humanos” a secas, al “derecho de los pobres”. Búsquedas y corazonadas “...donde esté tu tesoro, estará también tu corazón...” Lc 12, 33-34 El territorio, la mirada, la casa, los olores, los textos, el ethos de los pobres, hay que buscarlo. Escudriñarlo en el lento discurrir del tiempo. Tiempo de encuentros y desencuentros. Un tiempo para cada cosa. Hay metodologías, hay técnicas, hay recursos, hay una pedagogía para este abordaje. Pero son solo instrumentos. Absolutamente válidos. Pero instrumentos. La encarnación en el mundo de los pobres no es el resultado de una buena técnica o de una prolija programación, supone ética y mística. La sintonía con la risa y el llanto de los últimos no es el resultado de una eficaz investigación. Se trata de connaturalidad, se trata de hondura espiritual. Se trata de vibraciones en común. Se trata de armonías dialécticas. Se trata de biorritmos afines. No se trata solo de estrategias, se trata de ética política. No se trata de recursos económicos, se trata de presencia. Se trata de “estar-sintiendo”. Y para ese “estar-sintiendo” hay que desnudarse, a tiempo y destiempo. Se trata de vivir en el margen, en la cornisa, se trata de respirar e inspirar otras sales y otros dulces. Se trata de “quitarse las sandalias” para pisar un territorio donde, de una manera particular, los dioses y las diosas merodean. Una tierra ensangrentada que debe ser besada con unción. Se trata de esa porfía porfiada que siente y sabe que desde el perdido, el desanimado, el que quedó herido al margen de los caminos, desde los que se encuentran en plazas vacías, en los cruces de los caminos, las víctimas, los miserables, expoliados, negros, nativos, homosexuales, diferentes y avergonzados podemos encontrar, descubrir, percibir, retazos de vida, savia, fibras, energías, colores, texturas y nuevos perfumes. Entonces… Hubo un tiempo de más pobres. Otro de menos pobres. Y un debate interminable de cifras, estadísticas, censos. La pregunta por el “¿cuántos son?”. Puede ser una pregunta importante. Pero también puede ser una pregunta para no hacernos cargo. Los pobres existen, comen, duermen y hacen el amor entre nosotros. Por eso insistimos, el “desde” no es, no fue, ni será una moda setentista tercermundista. Es un imperativo ético y político. Entonces sí, vivida de esa manera, desde esa territorialidad del “estar sintiendo”, se podrá alumbrar otra sociedad posible, otro Abya Yala posible, otro mundo posible, ó, al menos, no dejar de intentarlo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Comentario del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres ante el Mensaje al pueblo de la patria difundido ayer por la Conferencia Episcopal Argentina

Comentario del Grupo de Curas en la Opción por los Pobres ante el Mensaje al pueblo de la patria difundido ayer por la Conferencia Episcopal Argentina: Unos 400 laicos, a raíz de las declaraciones del genocida, ex-general Videla, enviaron recientemente una carta a la Conferencia Episcopal Argentina. En ella formulan una serie de reclamos, todos importantes. La carta fue recibida en mano por el presidente de la Conferencia Episcopal, el que además, recibió luego a un grupo de esos laicos delegados para presentarla y explicar su génesis y el sentido de sus reclamos. Así se convino esperar la reunión de la Asamblea episcopal, donde él presentaría la carta. Probablemente en respuesta a ella, aunque no se la mencione, los obispos argentinos hacen llegar ayer un mensaje al pueblo de la Patria. Es ante este texto, que consideramos pobre e insuficiente, que quisiéramos señalar algunos aspectos que nos parecen importantes . Es evidente que todo hecho u omisión debe entenderse en su contexto, y de ello surgen atenuantes y agravantes. Eso ocurre en todos los órdenes de la vida; pero destacar dentro del contexto la "violencia guerrillera" pone -una vez más- un documento episcopal en el marco de la teoría de los dos demonios, teoría que rechazamos sin ninguna duda ya que hubo un solo "demonio" que fue el terrorismo de estado. . Las declaraciones del genocida Videla fueron bastante más allá del reconocimiento de una connivencia entre la conducción facciosa del Estado y la cúpula eclesiástica. Connivencia que no rechazaríamos tan livianamente como afirma mons. Arancedo, pero que supone muchas otras instancias que no son tenidas en cuenta en el documento. . A la pregunta de cuánto sabían sus "hermanos mayores", los obispos de tiempos de la dictadura, no hace falta demasiada investigación. Allí están los discursos de mons. Bonamín, mons. Plaza, mons. Tortolo (presidente de la CEA, elegido por sus "hermanos", por si hiciera falta recordarlo), por nombrar sólo los más emblemáticos. Aunque la lista podría fácilmente prolongarse en bastantes nombres más. . La cita de algunos párrafos nos parece insuficiente y limitado. Res non verba, decían los antiguos. No son algunas pocas palabras lo que se les cuestiona. Pueden haber dicho una palabra en 1972 contra la tortura (no hubiera estado mal repetirla en 1976), pero sabemos bien que fueron muchas las voces eclesiásticas episcopales o presbiterales que justificaron la tortura públicamente como un "mal menor", e incluso participaron de las mismas. No se entiende el tibio y limitado pedido de perdón del año 2000 si realmente creen que hicieron todo lo debido y necesario. No se entiende el silencio de los nombres de nuestros mártires desaparecidos, asesinados o torturados, como el Obispo Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville, Carlos Bustos, Pablo Gazzarri, Mauricio Silva, Orlando Yorio, Francisco Jálics, Wenceslao Pedernera, Alice Domon, Leoníe Duquet y tantos otros, si el supuesto pedido de perdón se pretende serio y responsable. . Somos conscientes que muy pocas instituciones hicieron un mea culpa por su actitud en la dictadura. Faltan empresarios, sindicalistas, periodistas, por mencionar algunos; pero no se trata de especular con el mal de muchos sino de afirmar lo que se espera del pastor: que dé "la vida por sus ovejas". Y algunos de esos mártires silenciados, así lo hicieron, por cierto. . Sin dudas hay heridas abiertas, pero en muchos casos, heridas que declaraciones episcopales no han hecho nada por cerrar, porque cuando se avanza en los juicios, se escuchan voces que hablan de reconciliación, de perdón, deslizando la idea implícita de que los juicios son motivados por venganza o revanchismo, desdiciendo todo lo que han afirmado de "la verdad y la justicia", para empezar. Nos gustaría una cercanía fraterna de los obispos con los organismos de Derechos Humanos que siguen luchando por la verdad, la memoria y la justicia en especial las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, como en su momento lo hicieron con cariño y valentía Jorge Novak y Jaime de Nevares. Hoy -como ayer- más bien percibimos distancia. . Decir que "...reiteramos el pedido de perdón a quienes no hayamos...", es algo vano y falaz. El pedido de perdón debe ser concreto, por esto o por lo otro. Ninguno de nosotros aceptaría una confesión tan genérica sin reconocimiento concreto de las faltas o delitos cometidos. Así dicho simplemente es un pedido de perdón inexistente. . Es indispensable que se acepten y se apoyen las investigaciones de aquellos tiempos, especialmente cuando se negó que en la CEA hubiera archivos. Hoy hay libros bastante documentados sobre este y otros temas semejantes, afortunadamente. No olvidamos que ante todo somos ciudadanos de la Patria que reclama justicia, y esperamos que todos los miembros de la Iglesia -obispos incluidos, por cierto- colaboren en todo con la justicia, se acerquen a aportar toda la información disponible, y acepten los fallos correspondientes para cerrar heridas no desde el olvido y la impunidad, sino desde la verdad y la justicia que tanto proclamamos. . Nos parece muy insuficiente la declaración sobre los niños apropiados, porque no se trata sólo de exhortar, o de recordarles a los responsables que están moralmente obligados a declarar. Es sabido que la mayoría de los niños apropiados lo fueron (y en algunos casos con apoyo de instituciones católicas) para dar los niños a familias "occidentales y cristianas". En el texto se extraña que -con toda la firmeza y la autoridad de pastores- no exijan a los llamados cristianos a que den todos los datos que posean sobre los desaparecidos o niños apropiados ilegalmente para el reconocimiento de la verdad y la identidad, o para que tantas familias puedan hacer el luto y dar -al menos interiormente- cristiana sepultura a sus familiares asesinados. . Lamentamos el silencio acerca de la gravedad del tema de los capellanes militares y su actitud claramente cómplice con el genocidio. El caso del condenado por la justicia Christian von Wernich, que no fue suspendido en sus licencias o expulsado del ministerio, es emblemático, y sigue siendo un pecado que clama al cielo encubierto por un silencio escandaloso. Mientras tanto, Videla sigue comulgando y lo dice abiertamente a pesar de haber reconocido públicamente su delito que parece no ser entendido como pecado. . En ese sentido, debemos confesar que nos escandaliza que ante la sociedad parezca que usar preservativo sea más grave que la tortura; que el sexo pre-matrimonial sea más grave que violar mujeres detenidas-desaparecidas; que engendrar hijos fuera del sacramento del matrimonio sea más grave que apropiarse niños después de tirar al mar a sus padres, que la homosexualidad es una enfermedad perversa y más grave que ser un torturador o presenciar con sadismo y complicidad sesiones de tortura, que el aborto de una mujer angustiada en su situación de embarazo no deseado o provocado sea tenido por genocidio y como algo mucho más grave que arrojar personas vivas al mar, atadas, dopadas, y secuestradas. Lamentamos que una vez más, nuestros hermanos obispos perdieran la oportunidad de mirar la cara a la sociedad sanguinolenta al borde del camino y expresaran un sincero pedido de perdón, un reconocimiento de su pasado y un deseo concreto de reparación ante la muerte y el genocidio. Tanta reticencia durante años a llamar las cosas por su nombre no nos permite confiar plenamente como quisiéramos en la efectividad de estas declaraciones. Secretariado del Grupo de Curas en Opción por los Pobres Pbro. Juan Carlos Baigorri Pbro. Marcelo Ciaramella Pbro. Roberto Murall Pbro. Eduardo de la Serna

martes, 30 de octubre de 2012

Experiencias eclesiales latinoamericanas populares

POR UNA IGLESIA POBRE, PROFÉTICA, POPULAR Y LIBERADORA COMUNIDAD FEBE, ARGENTINA, CORDOBA, CELEBRANDO LA RECONCILIACION Y EL BAUTISMO

jueves, 4 de octubre de 2012

Declaración de curas, religiosos, cristianos y no cristianos ante la próxima marcha ("cacerolazo")

Declaración de curas, religiosos, cristianos y no cristianos ante la próxima marcha Presentan, Pbros. Eduardo de la Serna, Marcelo Ciaramella, Roberto Murall, Juan Carlos Baigorrí Días pasados, un grupo muy numeroso de personas se movilizó manifestando diferentes críticas al gobierno nacional. El éxito de la marcha alentó a los organizadores a preparar una nueva manifestación para los próximos días. Frente a esto, nuestro compromiso a favor de los pobres nos invita a dar nuestra opinión: 1. Nos parece muy positivo que la población se manifieste activamente para expresar acuerdos o desacuerdos. La desmovilización y despolitización fue heredera del miedo impuesto por la dictadura de fines de los años 70 y se vio reforzada por las políticas de la década de los 90; 2. Lamentamos de la marcha pasada, y alentamos a los organizadores a evitarlo en las eventuales marchas subsiguientes, toda manifestación violenta, desde banderas nazis hasta cánticos deseando la muerte a la presidenta, la falta de respeto a las Madres y Abuelas, el desprecio profundo a los pobres o cosas semejantes, de las cuales no hemos escuchado rechazo por parte de organizadores u opositores. Nos parece que esas manifestaciones desvirtúan toda propuesta o crítica si pretende ser constructiva, lo que en principio desearíamos. A la vez, cuestionamos el generalizaciones indiscriminadas o el "ninguneo" a toda crítica por parte de sectores del oficialismo; 3. Repudiamos sin el más mínimo atisbo de duda cualquier declaración que aluda al actual gobierno como "dictadura". Se podrá manifestar desacuerdo con diferentes medidas, y es justo expresarse públicamente y acorde a derecho hacerlo, pero una dictadura -como la dictadura cívico-militar que hemos padecido y muchas de cuyas consecuencias todavía padecemos- es algo muy diferente al modo actual de ejercicio del gobierno, gobierno constitucional que además fue elegido recientemente con el 54% de los votos; 4. Lamentamos que las más variadas -y hasta opuestas- críticas al gobierno confluyan en una misma marcha, ya que de ese modo no es claro qué es lo que se propone o contra qué medida específica de gobierno se manifiesta y si los reclamos son veraces o deformados. En esas condiciones no es fácil el diálogo o el debate, ya que no se entiende qué aspecto se quiere resaltar o con cuál se quiere debatir; 5. Invitamos a los organizadores a expresar públicamente una "profesión de fe" democrática para desalentar cualquier amago de actitud destituyente, que siempre estará sobrevolando en estos actos, y que algunos medios alientan; 6. Invitamos, finalmente, tanto a los organizadores como a los participantes, a mirar con grandeza, dejando de lado eventuales actitudes y reclamos preocupados únicamente con su propio bienestar, comodidad o deseos, y a mirar con equidad particularmente las medidas de gobierno o propuestas políticas que más beneficien a los pobres, teniendo en cuenta a los más desfavorecidos de la sociedad en la actual situación internacional y según las actuales posibilidades concretas. Firmas Setiembre 2012

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Tiene salvación la Iglesia? Comentario de Leonardo Boff al libro de Hans Kung

¿Tiene salvación la Iglesia? por Leonardo Boff 14 set 2012 http://www.servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=506 Esta pregunta ha sido formulada por uno de los más renombrados y fecundos teólogos del área del catolicismo: el suizo-alemán Hans Küng en un libro reciente que lleva este mismo título ¿Tiene salvación la Iglesia ? (2012). De forma entusiasta fomentó la renovación de la Iglesia junto con su colega de la Universidad de Tubinga, Joseph Ratzinger. Ha escrito una vasta obra sobre la Iglesia, el ecumenismo, las religiones y otros temas relevantes. Debido a un libro suyo que cuestionaba la infalibilidad papal fue duramente castigado por la ex-Inquisición. No abandonó la Iglesia, sino que se empeñó como pocos en su reforma con libros, cartas abiertas y llamamientos a obispos y a la comunidad cristiana para que se abriesen al diálogo con el mundo moderno y con la nueva situación planetaria de la humanidad. No se evangelizan personas, hijos e hijas de nuestro tiempo, presentándoles un modelo de Iglesia, hecha bastión de conservadurismo y de autoritarismo y sintiéndose una fortaleza asediada por la modernidad, que es considerada responsable de todo tipo de relativismo. Digamos de paso que la crítica feroz que el papa actual dirige contra el relativismo, la realiza a partir de su polo opuesto, un invencible absolutismo. Esta es la tónica que está siendo impuesta por los dos últimos papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI: un no a las reformas y una vuelta a la tradición y a la gran disciplina, orquestadas por la jerarquía eclesiástica. El presente libro: ¿Tiene salvación la Iglesia? (2012) expresa un grito casi desesperado en pro de transformaciones y, al mismo tiempo, una manifestación generosa de esperanza de que éstas son posibles y necesarias, si no se quiere entrar en un lamentable colapso institucional. Quede claro, para empezar, que cuando Küng y yo mismo hablamos de Iglesia, entendemos la comunidad de aquellos que se sienten comprometidos con la figura y la causa de Jesús, cuyo foco reside en el amor incondicional, en la centralidad de los pobres e invisibles, en la hermandad de todos los seres humanos y en la revelación de que somos hijos e hijas de Dios, siendo el mismo Jesús quien dejó entrever que él era el propio Hijo de Dios que asumió nuestra contradictoria humanidad. Éste es el sentido originario y verdadero de Iglesia. Pero históricamente la palabra Iglesia ha sido apropiada por la jerarquía (desde el papa a los curas); ella se identifica como Iglesia tout court y se presenta como la Iglesia. Pues bien, lo que está en profunda crisis es esta segunda concepción de Iglesia, que Küng llama “sistema romano”, o sea, “la Iglesia institución-jerárquica” o “la estructura monárquico-absolutista de mando”, cuya sede se encuentra en el Vaticano y se centra en la figura del papa con el aparato que le rodea: la curia romana. Esta crisis se prolonga desde hace siglos y el clamor por cambios atraviesa la historia de la Iglesia, culminando en la Reforma del siglo XVI y en el Concilio Vaticano II (1962-1965) de nuestros días. En términos estructurales, las reformas estructurales siempre fueron superficiales o aplazadas o simplemente abortadas. En los últimos tiempos, sin embargo, la crisis ha adquirido una gravedad especial. La Iglesia institución (papa, cardenales, obispos y curas), repito, no la gran comunidad de los fieles, ha sido alcanzada en su corazón, en aquello que era su gran pretensión: la de ser “guía y maestra de moral” para toda la humanidad. Algunos datos ya conocidos han puesto en jaque tal pretensión y han llevado el descrédito a la Iglesia institución, lo cual ha ocasionado gran emigración de fieles. Los escándalos financieros involucrando al Banco Vaticano (IOR), que se transformó en una especie de off-shore de lavado de dinero; los documentos secretos sustraídos, quien sabe si hasta de la mesa del Papa, por su propio secretario y vendidos a los periódicos, revelando las intrigas por el poder entre cardenales; y especialmente la cuestión de los sacerdotes pedófilos, miles de casos en varios países, que involucran a padres, obispos y hasta al cardenal de Viena Hans Hermann Groer. Gravísima fue la instrucción dada por el entonces cardenal Ratzinger a todos los obispos del mundo de encubrir, bajo sigilo pontificio, los abusos sexuales a menores para evitar que los curas pedófilos fuesen denunciados a las autoridades civiles. Finalmente el Papa tuvo que reconocer el carácter criminal de la pedofilia y aceptar su enjuiciamiento por los tribunales civiles. Küng muestra, con erudición histórica irrefutable, los pasos dados por los papas al pasar de sucesores de Pedro a vicarios de Cristo y a representantes de Dios en la Tierra. Los títulos que el canon 331 confiere al papa son de tal magnitud que, en realidad, caben solamente a Dios. Una monarquía papal absoluta con báculo dorado no concuerda con el cayado de madera del Buen Pastor que cuida con amor de sus ovejas y las confirma en la fe, como pidió el Maestro (Lc 22,32).

jueves, 13 de septiembre de 2012

MENSAJE DEL XXXII CONGRESO DE TEOLOGÍA “CRISTIANISMO, MERCADO Y MOVIMIENTOS SOCIALES” Celebrado en Madrid del 6 al 9 de septiembre de 2012

MENSAJE DEL XXXII CONGRESO DE TEOLOGÍA “CRISTIANISMO, MERCADO Y MOVIMIENTOS SOCIALES” Celebrado en Madrid del 6 al 9 de septiembre de 2012 MADRID. ECLESALIA, 10/09/12.- Del 6 al 9 de septiembre de 2012 nos hemos reunidos en Madrid cristianos y cristianas de las diferentes tradiciones eclesiales y de todos los continentes para reflexionar sobre Cristianismo, mercado y movimientos sociales, intercambiar experiencias y buscar alternativas. Queremos compartir el siguiente mensaje 1 El mercado-centrismo es la institución suprema del neoliberalismo que convierte a los seres humanos en mercancía y en piezas subalternas del sistema, identifica la justicia con el cumplimiento de la legalidad, dictada por el mercado, y reduce los derechos humanos al derecho de propiedad. El mercado genera situaciones de muerte para millones de seres humanos y para la naturaleza. 2. Vemos con especial preocupación y nos provocan indignación las consecuencias de la crisis, provocada por los poderes financieros, que castiga injustamente a los sectores más vulnerables de la sociedad en todo el mundo, y de manera especial en algunos países de Europa como Grecia, Portugal y España, donde se está produciendo un espectacular incremento de la pobreza en una sociedad con recursos suficientes para satisfacer las necesidades de la población. 3. En medio de esta situación valoramos positivamente los gestos de solidaridad de algunos miembros del clero y de la jerarquía eclesiástica, pero expresamos nuestro malestar e indignación ante el silencio de la Conferencia Episcopal Española, tan locuaz en otras ocasiones y ante otras cuestiones. La sociedad percibe dicho silencio como escándalo y complicidad con quienes han provocado la crisis. Nosotros lo consideramos insensibilidad ante la injusticia, alejamiento del mensaje liberador del Evangelio y falta de compasión con las víctimas. Creemos que tal actitud se debe a la cómoda instalación de la Iglesia institucional en una situación de privilegio. Lo que contrasta con los recortes en todos los terrenos. 4. Nosotros mismos, los participantes en este Congreso, no estamos exentos de contradicciones e incoherencias entre nuestro modo de pensar alternativo y nuestra forma de vivir acomodaticia, nuestra actitud crítica y nuestra práctica conformista; la crítica al consumo y nuestro consumismo; la opción por los pobres y nuestra falta de testimonio de pobreza. 5. La respuesta a la crisis requiere un nuevo paradigma que se traduzca en transformaciones estructurales, revolución de la subjetividad y de las conciencias, de los hábitos de vida y de las relaciones personales, bajo la guía y la prioridad de los valores éticos, presentes en todas las tradiciones religiosas, morales y espirituales, si bien con frecuencia incumplidos. Entre ellos cabe destacar: la dignidad humana frente al trato inhumano que reciben millones de seres humanos; el respeto a la vida, contra la violencia en sus diversas formas; la justicia global; la verdad, la honradez y la igualdad de género. 6. Reconocemos la importancia de los movimientos sociales, que constituyen mediaciones necesarias para transformar la realidad; son alternativa al pensamiento único y a la globalización neoliberal; recuperan valores que parecían en vías de extinción y se rebelan contra una realidad caracterizada por la explotación, la dominación y la tendencia a reducir la razón a mero cálculo. 7. Especial significación ha reconocido el Congreso al feminismo como teoría de la emancipación y de la igualdad no clónica entre hombres y mujeres; práctica de la sororidad internacional y defensa de las reivindicaciones de las mujeres, que, con frecuencia, se ven relegadas en nombre de “intereses generales superiores”, incluso en los propios movimientos sociales. 8. No podemos instalarnos en el pesimismo y el fatalismo históricos. Existen alternativas. Por eso apoyamos y hacemos nuestras las iniciativas siguientes para salir de la crisis: creación de una asamblea constituyente, desobediencia civil, banca ética, tasa Tobin, reparto del trabajo, universalización de los servicios sociales, reconocimiento de la ciudadanía a todos los residentes en nuestro territorio, pactos de ayuda mutua sin subordinación, soberanía alimentaria, cambio en los modelos de producción, etc. 9. Como cristianas y cristianos nos comprometemos a: Recuperar la herencia de Jesús, que se caracteriza por la opción por los excluidos y marginados, la compasión como principio de actuación y la afirmación de la autoridad de los que sufren. Seguir el espíritu y la práctica de Jesús, que consiste en humanizar el mundo comenzando por los últimos, luchar contra el olvido de las víctimas y ponernos de su lado. Afirmar la incompatibilidad entre Dios y el Dinero y luchar contra el Imperio del Dinero. Practicar la resistencia al sistema desde la no violencia activa Participar activamente en los movimientos sociales, los antiguos y los nuevos, y de manera especial en los diferentes Foros Sociales, que trabajan por “Otro Mundo Posible”, y en el movimiento de los Indignados, en cuyo horizonte se sitúa Jesús de Nazaret, Indignado con las autoridades religiosas, el patriarcado y los poderes políticos y económicos de su tiempo. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia). Madrid, 9 de septiembre de 2012. Para más información: http://www.congresodeteologia.info

Nueva ofensiva vaticana a 50 años del Vaticano II

Nueva ofensiva vaticana a 50 años del Vaticano II Benedicto XVI y el Año de la Fe El pancatolicismo No es algo nuevo. La pretensión hegemónica de dominio ético-cultural a nivel planetario de las cúpulas romanas-vaticanas tiene una larga trayectoria. Jamás se desprendieron de aquella costumbre de coronar a los monarcas. Costumbre nada evangélica, por cierto. Lo que significa un poder que se considera absoluto, por encima de todo otro poder. Y es simple ¿qué por encima de Dios? Juan Pablo II lo decía con mucha claridad y lo repetía de manera abundante . Es uno de los ejes de todo su pontificado. La verdad última sobre la vida del hombre la ha recibido la Iglesia y la Iglesia tiene que “ofrecerla” al mundo como un “servicio”. Solo ellos tiene la “verdadera sabiduría” que necesita “el hombre contemporáneo” . El “Año de la fe” convocado por Benedicto XVI será el marco de una nueva ofensiva pancatólica. Nosotros estamos convencidos que es la Verdad la que libera, como dijo Jesús, y no el Vaticano. Ellos, están convencidos de absolutamente lo contrario: el Vaticano libera, porque es depositario de “la” verdad. Por eso, disciplinar y adoctrinar son las consignas fundamentales. Todas apuntando a fortalecer la "cultura-identidad católica" donde se ha perdido o está en riesgo de disolución, desde la "hermenéutica correcta" del Concilio Vaticano II y obvia decirlo, la única “hermenéutica correcta” es la Vaticana, no cabe la posibilidad de “otras” hermenéuticas. El instrumento privilegiado de la avanzada será el Catecismo . Nada debe quedar fuera de los marcos éticos, morales, culturales de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Y a la fe se le debe “obediencia”. No es discutible. Hay que “someterse” . Las pretendidas corrientes que pugnan por una moral autónoma, heterónoma, que no estén bajo la tutela de ninguna religión, son solo extravíos. Algo puede la razón humana por sí misma, pero solo la obediencia a la fe podrá liberarla de sus limitaciones, y llevarla por caminos sin tropiezos hasta “el final” . Todo el género humano, el verdadero sentido de la existencia, todos los deseos de la historia, todo, absolutamente todo, tiene en Cristo su centro, su eje, su sentido, su fin . Nada tiene un valor pleno por o en sí mismo. Toda la realidad humana y la realidad cósmica solo se pueden entender en plenitud “en Cristo”. Lo que más se puede conceder a otras religiones, otras iglesias, otras filosofías, otras ideologías, otras maneras de conocer es ser “preparación para”, “anticipos de”, tan solo “semillas” de la auténtica palabra-verdad verdadera. Solo eso. El documento “El Esplendor de la Verdad”, de Juan Pablo II, no deja lugar a dudas. Absolutamente toda la verdad, no solo la estrictamente religiosa, sino también la “verdad moral”, aquella que tiene que ver con la conciencia del hombre, con sus deseos, con sus actitudes, con su manera de vivir, su manera de organizar la convivencia social, con su manera de entender el sexo, la familia, la justicia, los grandes interrogantes de la existencia humana, el fin último de la existencia personal, “el misterio del hombre”, las realidades culturales, están bajo la guía estricta de la Iglesia , caen dentro del poder normativo eclesial. Todo intento de reflexionar, pensar, sentir, vivir una “moral” , una “ética” que no se encuadre bajo la guía de la jerarquía católica, no dejará de ser, como mucho, insuficiente, precario, ambiguo, cuando no, destructivo . Esos intentos son tan solo un camino, una ayuda, un esfuerzo, pero siempre lejos de la verdad plena. Dicho de manera simple, pero no desacertada, si alguien quiere honestamente conocer la verdad, “la verdad completa”, no puede dejar de someter su sano juicio a lo que la Iglesia romana vaticana, a través del “magisterio” (palabra no inocente pero muy frecuente de documentos oficiales), diga, sentencie o sugiera . Desde estas premisas, pre-conceptos dogmáticos, cerrados, duros y, al final, posturas altaneras, se juzga la realidad y se concluye de manera categórica. La crisis de civilización es “descristianización” , una de las maneras que gustan los pontífices para referirse e interpretar todas las calamidades que sufrimos como humanidad. Se ha puesto en crisis el ordenamiento católico romano, y con ello la pérdida de los valores fundamentales que, digámoslo nuevamente, solo en Cristo tienen su plenitud . Lejos de la tutela, la mano amorosa de la “madre” Iglesia, solo queda el caos, el desconcierto, la ruina. Pablo VI, que fuera un hombre de profunda esperanza y abierto al diálogo, no dejaba de señalar que una de las características de la sociedad de su tiempo era ser “…desacralizada, sin alma, sin amor…”. Lo que significa, en buen romance, sin respeto al Dios Católico . Todos los males de este mundo en este momento histórico tienen una única razón fundamental y nítida explicación: el olvido de Dios y por ende la pérdida del sentido del pecado, de lo que está bien y de lo que está mal. Pero atentos, no de cualquier Dios, estamos hablando del Dios “único y verdadero”, que tiene sus guardianes, custodios, lugartenientes en Roma, más precisamente en el Vaticano. Por eso, la apuesta es que solo el regreso al Dios presentado por sus custodios y voceros, podrá alumbrar justicia, solidaridad y paz en cada rincón de nuestra herida humanidad y en cada rincón de la conciencia de los hombres. El Dios Católico está ausente y junto a su ausencia todos los valores morales que se han olvidado, perdido o cuestionado severamente, primero por la modernidad y luego por la pos-modernidad. Sobre todo lo relativo al sexo, al matrimonio, a la familia, a la libertad, a la conciencia personal, a los derechos humanos. Si el mundo se convirtiera nuevamente al Dios Católico, tratando de vivir según sus preceptos y mandatos, bien derecha andaría la humanidad perdida. Hay que superar la cultura “secularizada”, el “olvido de Dios” , de lo contrario no encontraremos el destino de la historia y el sentido de la existencia humana sería un “enigma insoluble” (Cfr. Fides et Ratio n° 12) A recuperar este lugar perdido apunta la convocatoria a una “nueva evangelización”, tema del próximo XIII Sínodo de Obispos de todo el mundo, en el marco del “Año de la Fe”. Se trata de una estrategia bien diseñada, con tiempo, con documentos, con consultas. Esta “metodología” minuciosa del vaticano es envidiable, dicen los “Lineamenta” (doc. Preparatorio para el Sínodo): “…después de haber consultado al Episcopado de todo el mundo y después de haber escuchado al Consejo ordinario de la Secretaria General del Sínodo de los obispos, he decidido dedicar la próxima Asamblea General Ordinaria, en 2012, al siguiente tema: Nova evangelizatio ad christianam fidem tradendam, La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana” . O sea, un Sínodo preocupado por la “doctrina” (la fe) y no por los empobrecidos de este mundo. Es una apuesta mayor a la de la “Cristiandad”. Aquellos que soñaron y apostaron a constituir un mundo cristiano, una civilización cristiana, una cultura mundial cristiana, entendían que los valores humanos encontrados en el cristianismo eran suficiente fuente para dejar atrás odios, enemistades y guerras fratricidas. Una civilización nutrida del impulso moral cristiano es suficiente para construir, en lenguaje más eclesial, la “civilización del amor”. Pero eso no alcanza. Los “valores cristianos” solo se pueden presentar, entender, creer, asumir, vivir, desde la comprensión que tiene el Vaticano. No se trata de cualquier cristianismo, se trata del vaticano-romano. Se valoran los intentos sanos de otras corrientes y comunidades cristianas, incluso de religiones no cristianas, para señalar sus propios códigos éticos, pero son solo eso, “intentos sanos”. Solo la fe, la “revelación”, tal como la presenta la iglesia católica, “purifica” la razón . De lo contario, se pierde en el error, el desvarío, las tentaciones “mundanas”. La reciente condena de la Congregación para la Doctrina de la Fe que ha dictaminado que la Hna. Margaret Farley “se aleja de la doctrina católica sobre el papel del magisterio y sobre la moral sexual enseñada por la iglesia en relación a la masturbación, los actos homosexuales, las uniones homosexuales, la indisolubilidad del matrimonio y el problema del divorcio seguido de nuevas nupcias civiles” son solo un dato más de este intento de encorsetar la conciencia de la humanidad bajo los criterios morales católicos, porque, de lo contrario su “divulgación podía causar grave daño a los fieles”. Por todo esto no debe extrañarnos cuando el episcopado argentino pone toda la carne en el asador para que cada ley de la democracia argentina se adecue a su pensamiento. Las presiones sobre las reformas al Código Civil, como lo fueron las ejecutadas sobre la Ley del Matrimonio Igualitario y mucho antes frente a la ley de divorcio civil, son también solo un botón de muestra de este intento “pancatólico”. Intento condenado al fracaso en una humanidad que no necesita de “expertos iluminados” que deban señalar autoritariamente lo que se debe o se puede hacer o dejar de hacer. Una humanidad que ya aprendió a caminar buscando sus propios caminos y criterios para vivir, respetando la pluralidad de voces, de intentos, de búsquedas. Una humanidad que tiene mucho que cuidar de sí misma, pero que sabe que no será sometiéndose a ningún autoritarismo que podrá lograr mayor dignidad y libertad. Al contrario. Pbro. Nicolás Alessio, teólogo Setiembre 2012