lunes, 4 de agosto de 2014

En la Iglesia de Córdoba
Angelelli no existe
No olvidar 


El Sr. Arzobispo, Carlos Ñañez goza el privilegio del micrófono en Cadena 3, poderoso pulpo radial, todos los domingos. 

Aunque un domingo caiga 4 de Agosto, fecha del asesinato de Enrique Angelelli, Ñañez se encargará de obviar, ocultar, invisibilizar a su colega obispo.

Ni siquiera para mencionarlo en el momento donde se recuerdan los difuntos, para pedir por la salvación de sus almas.

Para Ñañez, y también para el actual obispo auxiliar Pedro Torres, su hermano obispo no existe, ni vivo ni muerto. La negación es meticulosa, prolija, contundente.

En esa semana, la primera de Agosto, se estableció como “semana sacerdotal” porque casualmente, se recuerda también el 4 de Agosto, al santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, patrono de los párrocos.

En esa ocasión, la arquidiócesis envía a todas las parroquias y otras instituciones católicas, textos, oraciones, sugerencias de lectura, de meditación, reflexiones, invocaciones, toda una andanada devocional. Pues bien, en todo ese abundante material, nunca hay una mención de Enrique Angelelli.

Un silencio sepulcral, sistemático, metódico y desfachatado en torno a la memoria, vida y obra de Enrique Angelelli, obispo mártir, aún cuando el Episcopado Argentino tímidamente vio con buenos ojos que se reabriera su causa en la Justicia.

Pero la actitud realmente repudiable, despreciable, y que merece aún más nuestro más enérgico aborrecimiento es que, tanto en el Domingo anterior, durante homilía de Ñáñez, y el domingo posterior, en la homilía del obispo auxiliar Pedro Torres, de la sentencia del Tribunal Oral Federal Penal de en la Rioja el viernes 4 de Julio, donde se condena como autores mediatos a Luciano B. Menéndez y Fernando Estrella, no fueron capaces de romper ese silencio mendaz.

Negaron su vida profética, negaron su crimen de lesa humanidad, ahora quieren seguir negando la verdad histórica, siendo absolutamente incapaces de arrepentimiento, de transparencia, de conversión.

Si no lo dijéramos, seríamos complices del silencio.

Nicolás Alessio teólogo

Nota:

 Esta reflexión fue escrita en el mes de Julio, en estos días, ya en la primera semana de Agosto, en la página oficial del Arzobispado, leo con atención: "El próximo lunes 4 de agosto día del Párroco, nuestro querido Beato Cura Brochero será proclamado vice patrono del Seminario Mayor de Córdoba Nuestra Señora de Loreto.La celebración de la eucaristía tendrá lugar a las 12 horas en la Capilla del "Seminario Mayor Nuestra Señora de Loreto". Monseñor Carlos Ñáñez Arzobispo de Córdoba, Monseñor Pedro Torres Obispo Auxiliar y la comunidad del Seminario Mayor invitan a todos los cordobeses y en especial a los sacerdotes a participar de esta celebración."

Como era de esperar, ni por error es nombrado Enrique Angelelli, la mediocridad hipócrita de sus colegas obispos, parece no tener límites.

sábado, 7 de junio de 2014

LA CARNE DEL ESPÍRITU SANTO HACIA EL GRAN JUBILEO Pbro. Nicolas Alessio












LA CARNE DEL ESPÍRITU SANTO
HACIA EL GRAN JUBILEO
Pbro. Nicolas Alessio


“...les daré un corazón nuevo, infundiré en ustedes un espíritu nuevo, quitaré de sus cuerpos el corazón de piedra y les daré un corazón de carne...”
Ezequiel 36,26

“El Gran Jubileo es inseparable de la reflexión sobre el Espíritu Santo, ya que la Encarnación se realizó por obra suya...Espíritu de Verdad, de Vida y de Amor...”
Caminando hacia el Tercer Milenio, 27 de Abril 1996 (Conf. Episc. Argentina)
"...allí donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad."
(II Cor. 3,17)

“...es muy grande la exigencia de fidelidad al Dador de toda la vida, al Espíritu Santo...”
JEP 145 (Doc. sobre Catequesis del
Episcopado Argentino)

“...no existe ningún rincón de la creación y ningún momento de la historia en que el Espíritu no despliegue su acción...elementos de verdad, de bondad, de auténtica belleza, de verdadera sabiduría, donde se realicen esfuerzos generosos de construir una sociedad más justa,en las páginas maravillosas de literatura, de filosofía, obra de arte, piezas musicales sublimes...reconocemos un reflejo luminoso del Espíritu de Dios...” Juan Pablo II, Catequesis del 12 de Agosto de l998

Introducción

1.Sigue siendo verdad que, en líneas generales, para nuestras comunidades, el Espíritu Santo es el "gran desconocido". La fiesta litúrgica de Pentecostés es un desafío. De hecho, queda como muy pequeña, entre las fiestas Pascuales, las Navideñas, las Marianas y la de los Santos patronos. Hay que reconocer que muchas veces falta creatividad pastoral (litúrgica y catequética) como para explicitar más y mejor,la actividad del Espíritu, en los tiempos litúrgicos anteriores y posteriores a Pentecostés.
2.Tambien hay que reconocer que, en nuestra cultura dualista, la falta de "concretes" (si cabe la expresión) del "espíritu" y de lo "espiritual", no ayuda a la hora de tomar conciencia de esta presencia personal del Dios trinitario en nosotros y en nuestra historia.
3. Por otro lado, hace falta superar el temor y la reacción que nos generan los "espiritualismos" de ciertos movimientos exageradamente devocionales o desencarnados, muy ligados a cierto “pentecostalismo”, a nuevos movimientos religiosos, o a sectas. Lo tendremos que hacer convencidos de que el verdadero Espíritu, es el de la encarnación, aquél que nos cubre con su sombra y aleteaba en las aguas del génesis, muy lejos entonces de la alienación de ciertas propuestas fideístas, devocionalistas o fundamentalistas. Aunque parezca paradójico, vamos a discernir ciertos escapismos espirituales desde el mismo Espíritu.
Por todo ésto,creo que se hace urgente ayudar a despertar una conciencia religiosa más marcada por el Espíritu. La preparación al Jubileo, en el año dedicado al Espíritu, será una oportunidad más para este trabajo pastoral. Se trata de ayudar a una nueva espiritualidad (“caminar en el Espíritu”),una nueva espiritualidad más signada por la fuerza y la acción del "Viento" de Dios.Vamos a intentar entonces, brindar algunos ejes de reflexión, que permitan a nuestras comunidades, ligar y articular, los desafíos creyentes de la realidad socio- política con el Espíritu de Jesús, el defensor (“paráclito”) de los pobres y el garante del Reino.
Por otro lado, también es bueno apuntar, que una auténtica dimensión cristológica de la pastoral (cristocentrismo en la catequesis,p.ej.), supone una permanente referencia a la promesa de Jesús. Sin una correcta e insistente “pneumatología" se reduce, se achica, se parcializa el misterio de Cristo Jesús.

l. El Espíritu y la Creación...el Viento.

El Espíritu del Dios que crea es universal. La creación es un gesto que abarca la totalidad de lo existente, el macro y el micro cosmos. Los bienes de la creación son entonces gracia y regalo para todos. Nadie en particular se los puede apropiar, son de todos y para todos, es la destinación universal de los bienes. Sin embargo, asistimos cada vez más a un sistema económico mundial que concentra bienes y poder en manos de grupos privilegiados en desmedro de la vida de las mayorías y en desmedro de la vida del planeta.
El Espíritu en la creación, nos ayuda a reflexionar sobre su presencia en todo tiempo (historia) y en todo espacio (geografía), desde el principio, desde el origen. Un universo “sacro”, “santo”, “consagrado” desde sus inicios. El universo es así lugar y templo del Espíritu. Todo lo creado trasluce la presencia de los vestigios de Dios, semillas del Verbo, trascendentalidad de lo inmanente. Presencia del “Reino” (como lugar del “reinado”, acción de Dios) anterior a toda institución. Desde aquí podemos entender el valor de las religiones nativas, el valor de toda cultura, como expresiones de este Espíritu. Desde aquí podemos evitar ciertos dualismos maniqueístas: lo “material” (la tierra,el cuerpo) igual a pecado;lo “espiritual” (el cielo, el alma)igual a santidad. El Espíritu está “metido”, “encarnado”, “presente” en todo lo creado. Así, la historia, es siempre “historia de salvación” (que no excluye el pecado), es historia “santa”, no hay dos historias. Es así que debemos incluir la perspectiva ecológica, el cuidado de la casa común, y una visión ética de la “eco-nomos” que supere la perspectiva neoliberal, como una de las dimensiones de la vida espiritual, es decir, de la vida según el Espíritu.
La creación es una actividad permanente del Espíritu. No queda atada al pasado. Dinamismo que “suscita” siempre cosas nuevas. Es el que “resucita” (suscitar de nuevo) siempre. Así, lo auténticamente nuevo, como fruto del Espíritu, es siempre una interpelación a superar barreras, a transitar nuevos caminos, es siempre crítica de todo modelo estático, cerrado, conservador o absolutista: es llamada a la libertad.
En el vértice de la creación el varón y la mujer, son particularmente “vivificados” por el Espíritu: Dios “sopló”. El Espíritu es Vida, es Sangre que corre en los cuerpos femeninos y masculinos. Un mismo Espíritu, una misma dignidad e igualdad originaria que debe ser recuperada en tiempos fuertemente “patriarcales”. El mismo Espíritu que ha fecundado a la tierra madre, “unge” al varón y a la mujer para una tarea: dominar (como cuidado y servicio) y fecundar. Tareas reveladoras de una dignidad sin igual, las raíces de todo lo cultivado, de toda cultura. La “universalidad” de esta presencia no es “uniformidad”. Cada tiempo y lugar tiene una “encarnación” necesariamente particular, especial, diferente: no hay lugar para las pretendidas hegemonías culturales. Así, ningún hombre puede ser tratado como cosa, ni como medio, ni como instrumento, ni como variable de ajuste, ni como mercancía del mercado, ni como estadística en los planes de ajuste.
El “Ruah” (soplo del viento en hebreo) es femenino. Nada más ligado a lo femenino que gestar y parir, la vida que nace, fecundidad permanente. Dimensiones femeninas de lo divino. Dimensiones a profundizar de la fe popular en la mujer madre-virgen de Jesús,tocada,embarazada, gratificada por el Espíritu.

2.El Espíritu y el trabajo... la Tierra.

La “fuerza de lo alto” (Lc 24,49), es fuerza y energía creadora, liberadora. El Espíritu ha ungido al varón y a la mujer para que con su fuerza sean creadores, autores, “señores”. El “soplo”, que es “vida”, es también esta capacidad de ser fecundos,artistas,creativos. El trabajo, participación concreta en este dinamismo, tiene sentido en orden a lograr cada vez más vida, vida en plenitud, en permanente ensanchamiento. El trabajo aparece como don del Espíritu, para ser y crecer, para construir y cuidar, para recrear y servir. Esta permanente “creación de nuevo” que se realiza por el trabajo es fruto del Espíritu. El desempleo estructural, la falta de un trabajo digno para millones de hermanos, es un pecado contra el Espíritu, porque mata en el hombre la capacidad de ser imagen del Dios viviente. Trabajar es desplegar todas las fuerzas interiores, para hermosear la casa común, para que no deje la tierra de fructificar. El trabajo nos hace “amigos” de la tierra, sus custodios celosos, sus “jardineros”.Así nos reconciliamos con la tierra, en una actitud de respeto y simpatía con lo creado. Nunca el uso destructivo. Por el trabajo la tierra se va haciendo “pachamama”. Pero no hay trabajo sin trabajadores. El robot no trabaja, obedece. El trabajador tiene la vida que es don del Espíritu. Pecar contra el trabajador es pecar contra el Espíritu, es atentar contra su vida. Robarle es quitarle vida. Robar el fruto del trabajo (apropiarse del salario), obligar al trabajo-esclavo (en condiciones indignas), o impedir la posibilidad de trabajar (para obtener ganancias económicas) son pecados graves contra el Espíritu.
El trabajo,como posibilidad de que cada cultura se desarrolle, crezca y se exprese, va haciendo posible el Reino, lo va instaurando. El Reino, expresado en la pluralidad y multiplicidad de expresiones diferentes de una misma universalidad es fruto del Espíritu. Pero no hay que confundir universalidad con dominación. La casi mítica nueva realidad de la “globalización”, en un intento hegemónico pocas veces conocido, pretende imponer modelos culturales. Dominar es uniformar, nadie se sale del esquema. En estos tiempos, el “espíritu” del capitalismo renovado es el que se impone, y se impone uniformando la miseria para las mayorías y el despilfarro para unos pocos. Este “mal espíritu” del capitalismo, es también agresivo con la tierra: la destruye, no la domina para cuidarla, sino para devastarla. Es así que el Espíritu de Jesús, se hace también fuerza para resistir. Si nos han encerrado los miedos, el “no teman” es una invitación a la acción. Esta fuerza se hace esperanza para aquellos en quienes viven según el Espíritu, los dañados, los torturados,los despojados. El Espíritu clama libertad, justicia, vida digna de aquellos que se descubren hermanos e hijos de su “Abba”. Gemidos de los que no se someten a vivir de las migajas y de los restos.
Así, los desafíos económicos, sociales y políticos (desempleo, concentración de capital, nuevas tecnologías, modelos, sistemas,ideologías, etc.) aparecen no sólo como una cuestión teórica de eficacia, rendimiento técnico o de posibilismos, sino cómo una cuestión principalmente ético-teológica: afecta a nuestra fe en el Dios Espíritu viviente. Hay un imperativo nacido de la espiritualidad (seguimiento del Espíritu): cuidar, sostener y multiplicar la vida.

3.El Espíritu en la comunión...el Fuego.

No se puede entrar en el Reino sino se es nacido del Espíritu, de aquel río de agua viva que brota del corazón inocente crucificado. Así es que el Espíritu es amor (Rom 5,5), comunicación, encuentro, nexo, relación, comunión. La vida en el Espíritu tiende necesariamente a reunir, a reconciliar, a congregar, a ponernos en “sínodo” permanente, en asamblea convocada (“qahal”, “ekklesia”) de aquellos que superan la noche y el desierto. Nos hacemos pareja, familia, amistad, comunidad, pueblo en el Espíritu que nos une y nos redescubre un rostro común: el de hijos,el de hermanos, el de amigos y compañeros (los que comparten el pan). Sin Espíritu, las estructuras institucionales, son vacías e inertes. Son atadura y represión, son esquemas vetustos sin vida. El Espíritu, que permite la igualdad, también sostiene las diferencias. Reúne y enriquece la reunión “con” y “en” las diferencias. Es fuente de carismas, particularidades al servicio de la vida, riquezas diferentes al servicio de la comunión. Sopla donde y cómo quiere si atarse a ningún templo, santuario o altar. El servicio, la solidaridad, la entrega, son signos de su presencia. Así, las rupturas de la comunión, los divisionismos,las exclusiones, los prejuicios, son pecados contra el Espíritu. Excluir del disfrute de los bienes creados a millones de hermanos y hermanas, excluirlos de la mesa común, tal como lo realiza el neoliberalismo, es un pecado contra el Espíritu. Por otro lado, vivir en comunión, en amistad con lo y los diferentes, vivir en códigos de fraternidad y macro-ecumenismo, son explicitaciones y experiencias, aunque frágiles y nunca acabadas, del Reino de Jesús. Así, cuando el Espíritu está presente, se pueden encauzar las tensiones comunitarias, no hay anarquía (el Espíritu anima, orienta, conduce) ni tiranía (el Espíritu es siempre nuevo, inabarcable, impredecible, abierto).
Desde esta perspectiva debemos también revalorizar la comunión en su dimensión sexual: la pareja, el matrimonio, la amistad. Redescubriendo el cuerpo, los sentidos (especialmente el tacto),la piel, la sexualidad como posibilidad y espacio para el encuentro y la comunión. Espíritu y carne no son vocablos contradictorios, no se niegan el uno al otro, por el contrario, son armónicos,complementarios,
dimensiones de una única realidad. El cuerpo hace patente toda su dignidad cuando afirmamos que es “templo” del Espíritu. El cuerpo le permite al Espíritu explayarse, difundirse, comunicarse, impregnarlo todo. Notemos entonces la gravedad de aquellos pecados contra la “corporeidad”: negar la comida, negar el vestido, negar el hábitat, negar la salud, negar la libertad por la explotación genital,negar el placer por la represión-culpa,etc...paradójicamente, esos pecados contra el Espíritu,son decididamente “materiales”.
Los pueblos son también, analógicamente, “templos” del Espíritu, lugares de su epifanía. El Espíritu conduce la historia de los pueblos hacia la tierra sin males. Conduce, guía, orienta, fortalece, anima, recrea la esperanza, defiende, consuela (el “paráclito”) y libera. Conduce a la verdad, esa verdad que es vida en plenitud, que es camino a recorrer, que estará siempre un poco más halla del horizonte (Jn 14,15ss). Todo proceso de liberación,todas las luchas, todos los intentos populares por vivir en la verdad, en esta perspectiva, son frutos del Espíritu. Por eso, los movidos por el Espíritu tienen el coraje de los mártires, resisten siempre al temor paralizante, niegan siempre la cobardía de los que se encierran, rechazan las falsas prudencias de los que inmovilizan o sólo se atienen a los posibilismos. Este Espíritu de la Verdad es la matriz de las utopías. En este sentido, la paz que procede del Espíritu,no tiene nada que ver con la ausencia de conflictos. Por el contrario, el “habitado” por el Espíritu, necesariamente entrará y provocará conflictos. Este Espíritu pone siempre en conflicto, en crisis, siempre cuestionará cierto “orden” que no es más que la imposición de los que dominan. Es el “fuego” que con pasión Jesús desea que estuviera ardiendo. Es el que nos defenderá y nos consolará comunicándonos su propia elocuencia en aquellos momentos donde seremos juzgados por los tribunales de la iniquidad(Mc 13,11ss).

4.El Espíritu y la fiesta...el Agua.

El Espíritu es Vida, y no hay vida plena sin celebración. Con las celebraciones el hombre se apropia de las energías primordiales del universo. Celebrar es hacer de lo cotidiano (una cosecha, un nacimiento, una comida, una reconciliación, una muerte...)un espacio de gratuidad, de promesa, de resistencia, de contención, de gozo, de magia creadora. El Espíritu nos mueve a celebrar, nos inspira al canto y al júbilo (Efes 5,18ss) y eso ayuda al peregrino,al caminante,María de Nazareth y su prima Isabel, llenas del Espíritu cantan de felicidad...En la fiesta nos ayudamos a disfrutar y a percibir mejor el sentido de lo gratuito, de lo puramente otro. Lo gratuito remite siempre al Espíritu creador y liberador.Con la fiesta podemos elaborar y resignificar los duelos existenciales, la fiesta los acoge, los asume, los ritualiza y, sin negarlos, los trasciende. A través de la fiesta canalizamos el sentido mágico, simbólico, ritual, religioso de todo hombre. La fiesta descubre siempre un más allá de lo que vemos, del mero fenómeno. La fiesta ayuda a percibir, sentir, descubrir la trascendencia (eso que no es visible a los ojos) sin salir de la inmanencia, al contrario, a partir de lo inmanente. Por otro lado, la celebración remite siempre a la comunidad, celebrar solo es un contrasentido. La comunidad es el lugar para la fiesta y cuando la comunidad está amenazada, en la fiesta puede “ver” el horizonte de sus luchas y “resistir” la conflictividad. La fiesta cicatriza heridas y restaura para la lucha. La fiesta anticipa la promesa y hace patente la utopía. Para los que dominan, la fiesta es siempre peligrosa, sobre todo cuando se trata de la fiesta de los pobres, de los que no tienen permiso para festejar, porque congrega y da fuerzas.La fiesta es siempre transgresión, exceso, desmesura...se baila y canta aún cuando la racionalidad nos exigiría recato y orden, es siempre un buen vino que sobra, sacramento del Espíritu abundante y sin fronteras,excesivamente generoso, no mezquino. El sentido festivo expresa una profunda sabiduría: el lugar del placer y del gozo como connaturales al vivir, a la vida “abundante”. Vivir no es sobrevivir en los límites de la dignidad. Expresa la primacía del “eros” sobre el “logos”. Cuando la globalización impone la lógica fría de la eficacia pragmática, sin consideraciones ni éticas ni humanas, la fiesta afirma la necesidad y el derecho a la ternura, a la pasión, al afecto, a la poesía.No es casual que sean los pobres los que genuinamente conservan casi virgen el sentido de la fiesta. La fiestas de los ricos es para hacer negocios o para ostentar poder. La fiesta del pobre es un momento donde se expresa toda la riqueza de los valores de su espiritualidad. Una espiritualidad sin reglamentos ni fundadores, una espiritualidad nacida en el frío, la impotencia, el hambre y el barro. Por eso, en la fiesta de los pobres, se pone toda su realidad, todo el cuerpo,toda su sexualidad,todos sus bienes (comer y bailar son los núcleos simbólicos esenciales de esta riqueza popular). Adorna todo lo que puede, pero no se pone máscaras.La fiesta del pobre expresa lo cotidiano, lo espontáneo, el encuentro, el gozo sin culpa, la transgresión,liberadora, no excluye, hay lugar para todos, personalizada, comunitaria, solidaria, dan lo que tienen, desinteresada, comprometida.
La Fiesta es sacramento del Espíritu. El Espíritu es el que resucita a Jesús (Rom 8,11 ss). Toda fiesta anticipa la resurrección y participa de ella. La fiesta es, por eso, siempre sacramento: memoria, actualización y promesa. El Espíritu es el que da vida a los ritos y signos sacramentales. Con la fiesta se resiste y lucha contra el dominador, contra el que quiere la muerte. La fiesta anticipa siempre la vida y revela, en el ritual simbólico, en el canto, la comida y la danza, la utopía mesiánica. La fiesta permite, aún en medio de la muerte y el sufrimiento, un espacio gratuito de vida. El Espíritu es el que “unge” al profeta para anunciar el año de gracia y de fiesta para los pobres, los esclavos, los excluidos, los marginales. La fiesta anticipa el futuro, el último día, que siempre será de Dios. La fiesta es también memoria, recuerdo, es ritmo histórico donde los instantes de lo eterno son “kairós”,tiempo de siembra y cosechas. Desde la fiesta se alienta,contagia y multiplica la esperanza, aquella que se sostiene con la presencia rebosante de la fuerza del Espíritu (Rom 15,13),donde la aridez y la esterilidad se abre siempre a la simiente nueva y al gozo de nuevos partos. Sin fiesta no hay espiritualidad posible.En las situaciones de rupturas comunitarias, la fiesta se presenta también como posibilidad de reencuentro y perdón, de arrepentimiento y reconciliación, de “nueva vida”.

Consideración abierta

Los “espiritualismos” (que pretenden siempre hegemonizar lo espiritual) son negaciones profundas del Espíritu. Intimidad, soledad fecunda, oración, contemplación, mística...jamás exigen “extrañarnos” del “siglo” presente, por el contrario, exigen una presencia cada vez más “embarrada” en las miserias y las expectativas de la historia. El Espíritu, que habita en lo secreto de nuestro cuarto y en lo secreto de nuestros rincones psíquicos, es el que cubriendo con su sombra a la pequeña de Nazareth ayuda a Jesús a poner su tienda entre nosotros. Así, el Espíritu, como fuerza interior (no intimista) es la raíz y la posibilidad de la liberación de todos los fantasmas y demonios introyectados. Es consistencia, profundidad, densidad de lo divino y así, presagio de las más absoluta de todas las libertades.

lunes, 14 de abril de 2014

Carta a Obispos Argentinos Responsabilidad ante la comunidad homosexual Nicolás Alessio, Andrés Gioeni



Argentina, lunes 7 de abril de 2014.
Secretaría
Conferencia Episcopal Argentina
Suipacha 1034. Ciudad de Buenos Aires
CP (1008). Argentina

Estimados Obispos:
¡Paz y bien! En vísperas de la semana mayor de la fe cristiana, en la memoria de aquel gesto que inspira la misericordia y el servicio de la Iglesia a los pequeños de la historia, el "lavatorio de los pies", queremos ofrecer esta carta a la CEA, convencidos que uno de los sectores de las periferias humanas a los que les debemos un gesto de profundo arrepentimiento y reivindicación, es a nuestros hermanos y hermanas de diversidad sexual.
Ya han pasado casi cuatro años desde que en la Argentina se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario (Ley n° 26.618 sancionada el 15 de julio del 2010). La sociedad argentina en general ha recibido con agrado y valentía esta decisión, y la ha asumido como propia sin resquebrajamiento alguno de sus valores e ideales. La implementación de la misma ha dado hermosísimos resultados en el avance contra la discriminación, el bullying y la violencia hacia personas con una identidad sexual diversa, como lesbianas, gays, bisexuales y trans.
Cuatro años atrás, cuando la ley estaba por ser sancionada se escucharon muchas voces. Algunas más moderadas, otras más enfrentadas. Algunas con “rasgos de fanatismo, expresiones de intolerancia y tintes conspirativos” (Manifiesto de laicos y laicas de la Iglesia Diocesana de Quilmes. Domingo 11 de julio 2010). Otras que aportaban elementos de madurez para una discusión productiva y democrática. Ese debate fue muy fructífero y positivo para toda la sociedad argentina en diversos campos. Destacamos la labor de la FALGBT (Federación Argentina de lesbianas, gays, bisexuales y trans) representada en todas sus organizaciones, de los medios de comunicación, del periodismo en particular y de muchos legisladores de diversos partidos que supieron llevar adelante un diálogo cortés.
Tuvo una discusión particularmente acalorada en el plano religioso, que fue un ámbito donde la división de opiniones era más distante. El dictamen oficial de la Iglesia Institución fue moderado y objetado desde diversas organizaciones eclesiales.
Comunidades cristianas de distintas parroquias y diócesis manifestaron sus posiciones desde un espíritu evangélico y conciliador, demostrando reconocer y aceptar la diversidad humana, rasgo de la voluntad creadora de Dios. Merece ser mencionada entre otras, la carta “CON LOS QUE SUFREN. Posición de algunos cristianos respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo.” donde un grupo de profesionales y fieles católicos manifestaban una postura positiva, abierta, comprensible y tolerante.
Varios Sacerdotes y Pastores levantaron sus voces a favor de los más desprotegidos. Sólo para mencionar algunos nombres, recordamos las voces de los sacerdotes de Quilmes, entre ellos Ignacio Blanco, Marcelo Ciaramella, Eduardo de la Serna; en Mendoza el Padre Vicente Reale, en Córdoba el Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli, con Nicolás Alessio a la cabeza de este debate, a quien le valió una injusta expulsión del ministerio (que debería ser puesta a consideración nuevamente).
Fueron prudentes y responsables las alocuciones de otras Iglesias y comunidades hermanas que se manifestaron en ese contexto. Cabe mencionar como ejemplos la carta firmada por el Obispo Frank de Nully Brown de la Iglesia Metodista Argentina del 16 de mayo de 2010; o la carta firmada conjuntamente entre el Pastor Federico Schäfer de la IERP (Iglesia Evangélica del Río de la Plata) y el Pastor Alan Eldrid de la IELU (Iglesia Evangélica Luterana Unida) del 31 de mayo de 2010.
Muchas comunidades de oración recibieron el mandato de rezar expresamente por este debate para que ganara Dios en medio de la pluralidad de voces. Y creemos que el triunfo fue divino. Dios sabe decodificar y recibir cada oración y buena energía en función de la felicidad y bienestar de sus hijos.
Es por eso que, luego de este periodo de convivencia pacífica y respetuosa con la nueva ley, consideramos prudente y responsable elevar un informe a las demás conferencias episcopales del mundo reconociendo y aceptando que en esta pluralidad no ha salido perdiendo ni el concepto de familia ni el de ser humano ni el de sexualidad, sino que ha sido un tiempo donde se han podido iluminar esos conceptos desde nuevas experiencias, con testimonios de entrega, renuncia, compromiso, dedicación, y tantos otros valores que siempre han sido ensalzados por el cristianismo.
Este INFORME necesariamente debe acompañar la encuesta de 39 preguntas que el mismo Papa Francisco enviara a las diócesis de todo el mundo para recabar información acerca de la vivencia de cada Iglesia particular en diversos aspectos de la familia, la natalidad y las uniones esponsales. Es muy importante que los Cardenales reunidos en el Sínodo de la Familia previsto para octubre de este año cuenten con ese INFORME. De su silencio o su compromiso sincero en la lectura de los signos de los tiempos en la comunidad argentina, dependerá que el verdadero diálogo con la realidad actual encuentre un valioso aporte para iluminar la vida con el Evangelio.
Creemos que este Informe puede tener repercusiones a nivel mundial, parafraseando el proverbio chino del “efecto mariposa” ("el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo"o"el aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo"). Puede revertir la oleada de legislaciones que están atentando contra la libertad y la vida de muchas personas en diversos países (Uganda, Nigeria, Egipto por nombrar sólo algunos). Y denunciar la injusticia de semejantes leyes que impiden la expresión del ser humano. “El fuerte disciplinamiento, el secreto, la hipocresía, las complicidades: Estos signos de regresión en el seno de la Iglesia Católica en todo el mundo, nos deben invitar a romper los cercos de silencio y levantar nuestra voz, allí donde sea necesario, para estar a la altura de la invitación de paz, justicia y libertad que el Evangelio propone.”(“Cristianismo sí, homofobia no” del Centro Nueva Tierra. Ciudad de Buenos Aires, 26 de abril de 2010).
Estamos convencidos en conciencia y así lo van confirmando y corroborando los recientes y renovadores estudios bíblicos, morales y de otros campos de la Teología. Donde hay Amor está Dios. Y donde está Dios hay Amor. No hay textos bíblicos objetivamente hablando que condenen las relaciones entre personas del mismo sexo que sean consentidas mutuamente y que sean responsables, respetuosas, abiertas al amor, a la vida y a proyectos en común. Por lo que tarde o temprano, el Catecismo de la Iglesia deberá revisar y renovar sus conceptos al respecto de las consideraciones de las personas homosexuales, para que muchos puedan creer sin necesidad de elegir entre ser fieles a un Magisterio desalmado y su voluntad de vivenciar y practicar su sexualidad sin culpas infundadas.
Por último, a través de testimonio de muchos jóvenes, no deja de preocuparnos también este nuevo dilema que se genera en la pugna de derechos conseguidos. Muchos chicos y chicas recurren al confesionario y en su interior se encuentran con opiniones muy diversas y divergentes al respecto de su identidad sexual, e incluso con la posibilidad de negación de la absolución por parte de muchos pastores. Acá se enfrentan dos derechos: el de la Iglesia a fijar sus propias normas (que deberían surgir de una lectura despojada de fanatismos), y el del ciudadano argentino a no ser discriminado por su orientación sexual. Este acto religioso (no absolución por cuestiones morales y religiosas), tiene no sólo efectos civiles (discriminación por razones de sexo), sino que también genera en muchos jóvenes un daño moral y psicológico muchas veces irreversible. La garantía del Concordato con la Santa Sede respecto a la autonomía de las comunidades religiosas, no debería ser fundamento para dejar de revisar esta práctica que pone en riesgo la libertad de conciencia de muchas personas.
Con espíritu fraterno y evangélico, les proponemos ayudar a elaborar este informe en lo que consideren oportuno.
Saludos en Cristo.


José Nicolás Alessio
DNI: 13.373.129
Almirante Brown 1510.
B° San Rafael (CP 5000)
Córdoba
Andrés Gioeni
DNI: 22.423.541
Entre Ríos 2419.
Martínez (CP 1640)
Buenos Aires

miércoles, 9 de abril de 2014

Jesús asesinado Un linchamiento desde el poder

Jesús asesinado
Un linchamiento desde el poder

"Hay que matarlos a todos", gritaban exaltados algunos judíos. Son " galileos de mierda" se escuchaba por todos lados. 

La sangre corría por el cuerpo de ese nazareno pero no calmaba los instintos asesinos. La corona de espinas punzantes se hundía más y más en la piel.

"Que muera, que muera, él y sus seguidores! Que no quede ninguno vivo”.
“Son delincuentes, ladrones, ratas, peligrosos para nuestra seguridad”. Eran los argumentos escuchados. 

Cuando dando un fuerte grito, exhaló su espíritu, uno de los presentes dijo "este no jode más".

La muerte de Jesús se pareció mucho a un linchamiento popular. Sin embargo había una gran diferencia. Se la cubrió de legalidad. Tanto los Jefes de Israel como las Autoridades Imperiales quisieron hacer las cosas con prolijidad. Fue un linchamiento prolijo, meticuloso, cuidando los detalles.

Un hombre apasionado y convencido de sus pasiones,  siempre es molesto. La libertad de los que aman con pasión asusta a los mediocres.

El nazareno, despojado de sueños de gloria, con solo un par de sandalias gastadas, partiendo el pan para mendicantes enfermos, pidiendo agua en el pozo de Jacob a la mujer de mala fama, por sus muchos maridos y encima samaritana,  no era un buen ejemplo para los moralistas. Era un turbulento.

Recibiendo caricias en su piel de la prostituta de Magdala, comparándose con una gallina que quiere reunir sus polluelos, sentado en la mesa de los despreciados, liberando a ciegos y sordos, castigados por algún pecado de sus antepasados, dejando ir a la mujer adúltera que querían apedrear, no era un buen ejemplo para las buenas costumbres de los puros. Era un transgresor

Rompiendo protocolos sagrados y legalidades intocables no tuvo problemas en curar durante el Sábado en el Templo o castigar a látigo limpio a cuantos profanaban la “casa de su Padre” y peor aún, gritó a los cuatro vientos que desde el Rey hasta el último esclavo leproso o maldito es “hijo de Dios” y tienen los mismos derechos. Era un sedicioso.

Pero lo que realmente molestaba del profeta era su palabra filosa. La que corta como espada de doble filo. Porque su palabra abría los ojos, ayudaba a pensar, proponía otras verdades, cuestionaba tradiciones incuestionables, desnudaba hipocresías, desenmascaraba mecanismos del poder, rompía pactos de silencio, convocaba a reaccionar, organizaba a los pobres, devolvía las esperanzas, levantaba a los caídos. “Habla como quien tiene autoridad” decían sus oyentes.

Autoridad fuertemente cuestionada.  "Jesús entró en el templo, y mientras enseñaba se le acercaron los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo y le dijeron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas, quién te ha dado esta autoridad?"

Obvio, qué autoridad podía tener alguien de un linaje vulgar, un obrero constructor, que no tenía ningún título honorífico, ni dinero, ni prestigio social, ni influencias  políticas, que por lo tanto no pertenecía a la élite judía ni a ninguna familia acomodada. No fue sacerdote, no fue levita, no fue escriba, no fue maestro de la ley, no fue fariseo, no perteneció al Sanedrín ni a  los Ancianos del pueblo. Por eso no sorprende aquella pregunta de Natanael: “De Nazaret puede salir algo bueno?”

Los excluidos, los maltratados sociales,  vieron en Jesús persuasión,  coherencia, sabiduría, originalidad, creatividad, fortaleza en sus dichos y en sus gestos. Empatía con sus vidas.

La "autoridad" de Jesús reside en su capacidad de rescatar, de acompañar, de convencer, de conducir, de integrar, de armonizar, de incluir. El es el que promueve, el que ayuda a avanzar, a crecer, a germinar, a desplegarse.

Nada que ver con la autoridad del que grita órdenes o sanciona leyes para castigar. Mucho menos la autoridad que se cree vocera de Dios o pretende hablar “en nombre” de Dios, como la de sus verdugos. Jesús hablaba “de” Dios, de su cercanía, ternura, compasión, misericordia. De su Reino.

Había que silenciarlo. Jesús los incomodaba, los cuestionaba. Había que ponerle un límite definitivo. Pero no había que hacerlo con cuidado. Sectores populares  podrían reaccionar. La pena romana para los sublevados y facinerosos era lo oportuno.

Idearon la maquinaria legal. Fue un crimen premeditado. Fue un linchamiento desde el poder.

Nicolás Alessio, teólogo

Semana Santa 2014

miércoles, 12 de febrero de 2014

ELOGIO A LA TRANSPARENCIA BREVE ENSAYO SOBRE EL AGUA Y NUESTRA RELACIÓN CON ELLA Aporte a nuestra espiritualidad y cultura Emilio Rojo






ELOGIO A LA TRANSPARENCIA

BREVE ENSAYO SOBRE EL AGUA  Y  NUESTRA RELACIÓN CON ELLA
 Aporte a nuestra espiritualidad y cultura
 Emilio Rojo



 El mensaje del Limay

El agua es el alma sonora de la Tierra y su fragor, durante doscientos millones de años alivió la incandescencia primitiva. En ella resuenan vibraciones del origen del cosmos y nacieron todos los seres vivientes. El agua nos recuerda el credo de la hermandad vital, somos complejas gotas del rocío de una gran Comunidad tan compleja como maravillosa.
El agua recorre milenarios bosques, brota de las entrañas de las montañas, salta por cascadas y ríos, empapa todo con las lluvias, se abisma en los océanos, se abre paso por surcos de laderas y  tierras labradas, anda en las culturas, lágrimas, besos y manos y es el íntimo espejo del sol y de la luna en el que se reflejan ancestrales historias y el nacimiento de incontables especies.
El agua guarda las vibraciones originales de la vida del mundo y las memorias seminales de la humanidad en las sinergias de nuestros cuerpos.
Cuando los mapuches ponderaron la transparencia, se refirieron a la limpidez de las aguas de uno de sus ríos. Lo llamaron Limay que en su lengua significa transparencia. Así mismo otras comunidades originarias nombraron al agua representándose su limpia generosidad y fecundidad.
La mayoría de los pueblos originarios se asentaron a la orilla de los ríos o del mar donde encontraban su sustento y su lugar doméstico, y los pueblos nómadas del desierto de Oriente afirmaban su identidad garantizando pozos de agua para sus familias y sus rebaños.
Soñadores, vigías, profetas, chamanes, maestras y maestros recurrieron al agua para decir sus enseñanzas orientadoras -como el diluvio universal, o la diosa del agua salada- en narrativas míticas orientadoras del presente, relacionando el origen en el pasado con el futuro. En el agua sumergieron sus interrogantes y sus respuestas.

La imaginación narrativa, ha sido fuente de profunda comunicación y creatividad espiritual y afianzamiento de la libertad personal, como de sentido comunitario, de organización social y sentido ético de los pueblos creadores de sus espiritualidades de comunión sagrada con todo lo visible e invisible.
Nuestra relación con el agua, nos ayuda a comprendernos y ubicarnos en el mundo y el universo.
En las aguas Mama Qucha, del gran lago Titicaca se une y sumerge el Dios sol Inti de nuestra América andina y orienta la cultura ancestral de los pueblos de piedra, cobre, maíz y sal. Vertientes y arroyos provenientes de las altas cumbres fecundaron cultivos en los valles y terrazas de trabajos y esperanzas.
El sol padre Kuarahy de la gran familia Tupi guaraní y el agua del río sin Orilla, habitaron los sueños y rituales que alentaron su itinerario hacia la Tierra Sin Mal, como de muchos otros pueblos, para experimentar la vida y el mundo en su fecundidad.

El  la ancestral Abia Yala, el pueblo Yamani en el sur austral de América, convivió con el agua oceánica y sus recursos, hasta que las fuerzas colonizadoras de la modernidad europea, los hirieron y diezmaron hasta su actual desaparición. También desaparecieron significaciones espirituales inscriptas en la historia negada.

El agua tiene una entidad propia, es femenina, y ella es, en sí misma distinta, un ser viviente y vivificante, multicolor en distintas densidades y conformaciones. El agua juega con los vientos, las rocas, las arenas, los acantilados, las quebradas, los diques y los muelles.

No sólo habita casi todo nuestro cuerpo, nuestra alma de deseos, a su vez está habitada de memoriales imágenes míticas referidas al agua escondida, la profundidad del lago sereno, la tersura de las aguas cristalinas, la risueña vertiente, el fértil oasis, el denso pantano, el aguacero pasajero, la fuerza de las mareas, la osadía de las correntadas, el bramido de la creciente, los témpanos indestructibles, el infinito océano, los glaciares majestuosos, en el rocío de la noche, en los colores del arco iris y la  nieve eterna de la alta montaña en la que se espeja el cielo celeste.
En los humedales y esteros del Iberá habitan miles de especies de animales, peces y plantas conformando biomas que brindan servicios de vida en abundancia para las poblaciones isleñas, las cuales tejieron relatos y poesías que dicen de la entramada convivencia. Es así que en el gran Chaco los chamanes Chorotes Montaraces y Costeros saben que sus cantos e instrumentos son escuchados y si solicitan la lluvia pueden convencerla. Como lo experimenta Lojchipena, que cantado y bailando su “canción de la lluvia” hizo llover.
Dicen que el lago Titicaca es un mar de misterios y que a veces nosotros naufragamos en un océano de contradicciones.
Cuando nos sumergirnos en el agua, transitamos milenarias experiencias de la humanidad. En el agua se reflejan luces, sombras y oscuridades, nuestras pasiones y razonamientos. Entrar y salir del agua es una experiencia de inefable energía.
En el agua encontramos nuestra memoria cósmica, ancestral e histórica.

El envenenamiento del agua

La mercantilización de las relaciones humanas es la mayor enajenación y distanciamiento de las relaciones de reciprocidad. Dominio y expropiación caracterizan el modelo patriarcal, jerárquico capitalista actual que rige el mundo económico y cultural, geopolítico y social. Capitalismo que niega la espiritualidad del Mundo y arremete contra la naturaleza por especulaciones de rentas económicas, robando y empobreciendo comunidades humanas y desertificando sistemas biológicos a un ritmo acelerado de pérdidas sin retorno.
El capitalismo se manifiesta imperialista, colonizador, invasivo, expoliador, expulsivo y devastador. Decimos que es nefasto porque también arremete contra los horizontes simbólicos para someterlos y destruirlos vaciándolos de contenidos culturales.
El actual fenómeno globalizado de la contaminación del agua en mares, napas, páramos, caudales y ríos, como también en los bosques hídricos, ataca un principio natural de equilibrio orgánico insustituible para la preservación biológica y ecológica del planeta como también para la vida corporal vincular, moral, inteligente y espiritual de todos los seres vivientes.

Tres biólogos y un fotógrafo, viajaron desde Venezuela por los ríos en una balsa, llegando hasta el Río de la Plata donde fluyen el Paraná y el Uruguay. Sólo en dos oportunidades tuvieron que bajar debido a grandes saltos. Lo que comprobaron son, las muchísimas relaciones, la interconexión sistémica y la interdependencia funcional, y que si llegan pesticidas a las aguas en un país, esto incide en el agua de otros países. Lo que sucede río arriba llega río abajo y al mar tarde o temprano.

El envenenamiento es el llanto del agua. El hambre es falta de pan y agua. Es la necesidad insatisfecha por imposición de una iniquidad estructural que niega la vida.
La mayor de las soledades humanas es padecer esta abominable injusticia: morir de hambre, de sed o por aguas contaminadas, no pudiendo beber en el propio pozo. La contaminación de la naturaleza es el envenenamiento de la misma vida.
La privatización del agua en manos de grupos financieros que ostentan  dinero y poder por sobre las familias y sus habitats, está causando problemas regionales de supervivencia, conflictos bélicos en el mundo y exiliados climáticos por extensas sequías sumando más víctimas a la pobreza, las guerras y el hambre.
La depredación en los mares y ríos aniquila millones de toneladas de faunas autóctonas,  que luego son arrojadas como descarte ante la escandalosa impunidad de algunos Estados.
La Tierra viviente y toda la vida que en ella habita es sujeto de derecho de vivir y al no ser respetados, ella se está debilitando y enfermando. La enfermedad es un lenguaje corporal que hay que escuchar y atender para ser efectivos en la curación.
Hoy la ciencia constata que la Tierra se enferma por causas depredatorias a gran escala planetaria, que se conectan a otras causas regionales que impiden que los ecosistemas se purifiquen y se liberen de aquello que les aqueja. Es el maltrato lo que debilita y enferma provocando un mar de lágrimas.
La mayor parte de nuestro planeta es agua (75%) apenas en un cántaro (0,07%) está en directa disposición de la humanidad. Hoy son 1.600 millones de personas quienes tienen graves insuficiencias para acceder al agua potable y 2400 no disponen de servicios sanitarios básicos y (miles de niños mueren por el agua contaminada). Cifra que crece y que representa la muerte prematura, insensata e injusta.
Así como el agua se vivifica por la relación del oxígeno y el hidrógeno, así los seres humanos, los animales y las plantas necesitan de ella para vivir. Este delicado dinamismo de inter-retro-relaciones, es lo que llamamos ecosistema. El eco sistema está siendo afectado de tal manera, que -por ejemplo- en las sierras de Córdoba, las vertientes se están secando debido a las plantaciones de árboles foráneos que consumen más agua de la que la tierra puede dar.
Son las hidromafias que sobornando, se apropian de las fuentes de agua acumulando poder de dominación y de exclusión arbitraria en connivencia con poderes políticos y coartadas judiciales. Son demasiados los crímenes del poder apropiador.
La Argentina comparte con Brasil, Paraguay y Uruguay una gran fuente de agua dulce como es la subterránea cuenca acuífera Guarani sin saber todavía todas sus dimensiones. En la provincia de Misiones sus habitantes tienen serios conflictos con las represas Yaciretá e Itaipú y con quienes se apoderan de las Aguas Grandes del Y-guazú. Los pueblos que viven en las regiones selváticas,  padecen hace cientos de años reiterados atropellos, vejaciones y matanzas por  manos de sicarios.
En la Patagonia, la Cordillera y la Puna los pueblos originarios y los campesinos son presa de “legislaciones corruptas”, de coimas turbias y campañas publicitarias prometedoras de trabajo y desarrollo “salvacionista”, que encubiertamente favorecen a empresas mineras que contaminan con el lixiviado del agua que luego baja de las montañas, y empobrecen a pobladores como es el caso de Andalgalá, Catamarca a 2.600 mts y la empresa minera suizo canadiense que se instaló en el año 1994 eludiendo su responsabilidad social. Los pobladores de las distintas regiones reclaman que el agua vale más que el oro. Las empresas de megaminería extractiva utilizan el agua para romper capas de piedra a más de dos mil metros de profundidad y mil metros de extensión.
Los ríos Paraná  y Uruguay, son maltratados por la irracionalidad depredadora de la ambición. Dicen los pueblos Wichi y Toba del Gran Chaco, que el Bermejo y el Pilcomayo, claman de dolor al cielo y los pueblos Mapuches y otros patagónicos y andinos denuncian que terratenientes cercan los accesos a los lagos, y las minas a cielo abierto que consumen millones de litros de agua diarios, los cuales son contaminados y  arrojados a los arroyos y ríos.
Es urgente una ley nacional de preservación del agua que legisle en todas las jurisdicciones y garantice los ecosistemas, como las necesidades y proyectos sustentables regionales ante los multinacionales extractivistas.
Algunos funcionarios políticos son también unos de los dueños de empresas mineras contaminantes o agroquímicas que inciden de modo dañino en el ecosistema y en las agriculturas, provocando umbrales de extinción irreversible, como es también el caso de algunos cauces de ríos que desaparecieron o regiones anegadas por inundaciones debido a la construcción improcedente de diques y la tala destructiva de bosques autóctonos. Delitos de lesa naturaleza.
Nos estamos perdiendo del sentido de pertenencia y de amorosa amistad con las demás criaturas en constante creación. Estamos amenazando nuestra propia esperanza de habitar creativamente y disfrutar de la magia de la naturaleza traicionándola.

El agua y la salud

El agua es saludable para vivir con alegría y confianza. Ella circula por las plantas raíces y frutos y es anfitriona cuando cebamos unos mates en ronda de conversaciones, de un café en el bar, en la hora de cocinar y lavar doméstico.
Además de ser recreativa y placentera es curativa cuando nos enfermamos. Podemos decir que el agua es un ejemplo de vida orgánica.
Acorazados en la dominación estamos enfermándonos de una desmedida ambición de poder y sometimiento, desvalorizando los bienes naturales en nuestra interrelación con ellos y dándoles solamente valor monetario.
El modelo de sociedad mercantilista e industrialista imperialista nos está llevando a destruir para poseer. En esta grave contradicción y mentira, hemos agredido -cada vez más- al agua junto con la tierra y el aire y liquidado miles de especies debido a la desregulación de los sistemas vitales orgánicos.
El ser más agredido con violencia es el empobrecido que lucha por vivir -con menos de lo indispensable- y los indígenas que son despojados de sus montes y sus ecosistemas de vida en los cuales cultivan sus vidas y tradiciones culturales. Este error destructivo, es la pérdida de la vocación humana como creadora de ámbitos de vida y de significados.
Las investigaciones nos dicen que son 5 millones de personas que mueren por año debido a enfermedades causadas por aguas contaminadas. La mayoría de los afectados son niños de familias empobrecidas que no cuentan con agua corriente y potable. Muere un niño cada 20 segundos en el mundo informa la ONU. La falta de servicios sanitarios básicos, que afecta a 2.600 millones de personas -el 41% de la población mundial- causa  cada día la muerte de 5000 niños, menores de 5 años por diarreas.
En gran medida la causante de esta crisis planetaria -entre otras- es la inequidad y la concentración de la riqueza debido a la sobre producción industrialista. El 20% de las personas del mundo manejan el 87% de la riqueza mediante la explotación de personas y tierras con fines lucrativos exacerbados.
En el Día Mundial del Agua, el secretario general de las Naciones Unidas declara que “cada veinte segundos muere un niño por no disponer de un buen acceso a letrinas”. En el llamado Tercer Mundo la segunda causa de mortalidad infantil es la diarrea, estimó el director de la OMS. Los informes de estas Organizaciones calculan 200 millones de toneladas de excrementos que fluyen a los causes de los ríos vertiendo virus, bacterias y parásitos. Se calcula que cada año, 6.500 millones de kilos de basura plástica son lanzados a los océanos.
En la Argentina el 26 % tienen inodoros sin descarga de agua, según el censo del año 2001 y son 4 millones de argentinos que beben agua con arsénico.
Las enfermedades son causadas por la corrupción que empobrece. Los excluidos de las mínimas condiciones de vida social, padecen disentería, parasitosis y conjuntivitis, fiebre amarilla, cáncer de estómago y esófago y descalcificación entre otras enfermedades.
Dijo Celestino, enfermero Wichi del poblado El Quebracho, Formosa: “yo les puedo explicar que hay que hervir el agua tantos minutos y sacar del fuego dejando que se enfríe. Los criollos lo entienden, los aborígenes no porque como antes el agua no estaba contaminada, ellos no entienden por qué tienen que hervir el agua ahora y antes no… La enfermedad más común es la diarrea en hombres, mujeres y niños. Es porque no quieren hervir el agua, ya murieron muchos por deshidratación y falta de medicamentos, también muere gente anciana. Conseguimos una bomba, pero se ha roto, es que los chicos la pusieron mal. Necesitamos una salita y que tenga una heladera. Tampoco nuestros animalitos tienen agua suficiente...”
Esto nos dice que la mayor enfermedad es la injusticia. Laboratorios y empresas de medicina se enriquecen con las enfermedades y teniendo conocimiento de sus causas nunca difunden el problema ni las prácticas profilácticas que preserven la salud de la población. La ciencia no es neutral, sino que tiene el sello de los científicos.

El problema es de sentimientos de amor e interés por el cuidado de la naturaleza y no de ciencia. Toda acción sobre el mundo es acción sobre nuestras relaciones y nuestros vínculos. El camino de regreso hacia nuestra mutua comprensión y cuidado es ético y reparatorio de los daños en el mundo de la naturaleza en el cual vivimos.
Desde la ética, la tecnología y la ciencia al servicio de la vida implementan medios biodegradables para la preservación del agua y se ocupan de las políticas de protección.
Es impostergable que los ingenios cañeros que producen azúcar y biocombustible, respeten a la comunidad en el tiempo de la zafra porque queman la malhoja y expanden monóxido de carbono y lluvias tóxicas, como así también el tratamiento de la vinaza, que vierten en los canales de los que dependen los campesinos.

El maltrato del agua y la agresión que se le impone está visible en nuestro medio social con el síntoma del cáncer de los órganos digestivos -las entrañas- como se viene constatando en los barrios el Arco y el Prado de Benavidez, y de las Tunas, Pacheco del Partido de Tigre  y en demasiados barrios del cono urbano bonaerense que colindan con los ríos la Matanza, el Reconquista y el Riachuelo. Es el olor y el color de la contaminación que a algunos le da dinero y a otros los mata. Así otros ríos, arroyos y el mismo aire contaminados por papeleras, curtiembres y frigoríficos entre otras industrias que usan millones de litros diarios.
Decía un señor del barrio Baires (Pdo. Tigre) “los días después de la lluvia no se puede respirar” cuando conversábamos sobre el color extraño del arroyo las Tunas, siendo que aprendimos que los días de lluvia se purifica el aire y las aguas se renuevan con la bendición torrencial. Resulta que en los días de lluvia algunas industrias pasteras y frigoríficos “mirando para otro lado” vuelcan a los arroyos y afluentes sus desechos sin el mínimo cuidado ecológico. Industrias que utilizan millones de litros de agua potable diariamente
El cáncer no es un hecho aislado, hoy constatamos una metástasis social que cobró muchas vidas. En otras zonas se suman más víctimas de la irracional injusticia y corrupción. Corruptos y corrompidos acechan la vida de miles de habitantes en los barios que padecen la contaminación del agua.
El problema más grave -estructural- actualmente es de avaricia ambicionando el poder.  Con el poder de dominación expansivo, destruimos el sentido de pertenencia como fuente de placer y de identidad, contaminamos alimentos y organismos vivos.
Para iniciar otro camino, necesitamos cultivar una abierta sensibilidad ética que se concrete en juicios públicos a los dominadores y reparaciones sociales desde el sentido del cuidado del nosotros comunitario sociocultural.

La reacción de las organizaciones sociales

Lo que hacemos y somos en el afuera es lo que somos y hacemos en nuestro adentro en cientos de influencias. Influir con respeto y reciprocidad. La cuestión es desde dónde y cómo y con qué orientación in-fluimos en el Mundo cuidando y no destruyendo.
Estamos destruyendo nuestra propia vida y sus significados más profundos, matando el seno de nuestra madre agua.
Esta verdad es experimentada por personas y grupos de vecinos autoconvocados, que se organizan para difundir en la sociedad un verdadero sentido de respeto y justicia para con todas las criaturas y la participación cuidosa de los bienes de la Tierra como el agua, la fauna, la minería y la flora.
Estamos ante el desafío ético actual y urgente para las empresas, municipios y entidades de protección ecológica, como también el Estado Nacional para entramar ideas y acciones cooperativas conjuntas, legislando por el cuidado y la potabilización del agua. Estas acciones las reconocemos como eco-justicia para la protección de los ecosistemas presentes y futuros.
Hace muchos años que Organizaciones sociales en el Partido de Tigre están investigando sobre las diversas situaciones de las aguas de los ríos y arroyos que nos recorren y sobre el esclarecimiento de lo que sucede cuando empresas descargan sus residuos tóxicos en ellos.
Así mismo sobre la situación de terrenos rellenados con elementos tóxicos como el plomo, arsénico, cromo y nitratos que son letales. En el aire se respira dioxina debido a la incineración de deshechos patógenos.
De esa agua no has de beber y ese aire no has de respirar porque están dañados y te dañarán. La injusticia recae sobre la naturaleza como víctima de la dominación.
Todas estas acciones -por las que se paga y se cobra- pretenden invisibilizar los desechos. Hechos de responsabilidad pública y ciudadana. Los deshechos tóxicos no son solamente industriales, son también nuestros. La negación de estos hechos, son de carácter irreparable. Existen hoy tecnologías que pueden paliar y hasta reducir la intoxicación del ambiente natural. La decisión es nuestra para concretar la restauración de la salud agredida.
Es impostergable superar el dualismo divisor entre naturaleza y cultura, fe y política, economía y ecología, y encontrar soluciones concretas de reparación y restitución a las comunidades afectadas. Es posible que en las comunidades afectadas, se encuentra la solución.
Son muchas -demasiadas- las veces que afectados directos y organizaciones iniciaron acciones en la justicia para concretar la defensa de la vida amenazada.
La palabra compartida será el pan de la salud en nuestros cuerpos y la bebida en nuestra mesa diaria, fruto de nuestro trabajo. El fruto del trabajo es disfrutar de la comensalidad al compartir nuestro tiempo y nuestra pausa extendida.
 La experiencia nos dice que compartiendo lo que tenemos alcanza para todos y esto es lo que satisface a la comunidad. La palabra crea la participación y cura del miedo que impuso la injusta dominación y la negación de la vida comunitaria.
La palabra que dice de los procesos de transformación en los que recuperaremos el agua clara, los alimentos saludables y la claridad de nuestras acciones y esperanza de vida.
La transparencia ética y la denuncia de la corrupción nos abrirán la senda de la libertad política para descubrir nuestro destino cultural en el Mundo. Esta ardua y compleja tarea se está llevando a cabo con la fuerza de la buena voluntad política y la inagotable pasión por la vida de personas que en organizaciones y movimientos interculturales, que proponen acciones que se imbrican en su medio.
Lo que debe ser tiene fuerza propia y de a poco se concreta en la vida cotidiana, en nuestros cuerpos y en las instituciones. Será necesario llegar a acuerdos básicos, a pactos de respeto ciudadano y a leyes y el Estado que garanticen el Buen vivir de todas las expresiones de la vida. Vecinos, organizaciones civiles, funcionarios, empresarios y profesionales al servicio del cuidado de la vida natural, social y política. Donde está el problema también puede estar la solución en pequeños y significativos cambios, como en acciones personales, en políticas viables y estructurales a escala planetaria.

El agua y la educación para la paz

Gran parte de la fuerza de transformación social se encuentra en la educación para aprender a convivir y comprender que el agua es un don que la naturaleza ofrece a la vida y a cada habitante del planeta. Educarnos significa saber estar en casa y escuchar atentamente la sabiduría de la Naturaleza abriéndonos a visiones espirituales y éticas profundas de convivencia y comunión. A relacionarnos cordialmente con la naturaleza como Cuerpo espiritual viviente que se expresa en incontables ecosistemas naturales multidimensionales y especies, la mayoría desconocida para nosotros.
Descubrir el Mundo liberando la mirada ego-céntrica, sabiendo de los límites que hacen al cuidado y acoger la sabiduría orgánica de la Naturaleza y aprehenderla en un vínculo de diálogo y aprendizaje.
Aprender a convivir desde la concepción de estar entre las cosas diarias sin imposiciones. Así como en su convivencia y costumbres los pueblos del Altiplano Andino, enseñan en sus hábitos y normas mediante los cuales crean un entramado de vínculos.
Educarnos para aprender a cuidar a nuestros ancianos y proteger a los más desvalidos. Educarnos para aprender a reconocer la historia de vida de quienes han sido negados en su identidad histórica, sometidos, esclavizado y diezmados como son los pueblos originarios y los afrodescendientes. Aprender de su resistencia, de su ingenio y creatividad identitaria.
Estamos en tiempos de una gran oportunidad y decisión de orientación histórica: aprender con los pueblos originarios del AbiaYala, de sus cosmovisiones nutridas de ancestrales tradiciones comunitarias. Un Mundo con muchos mundos y culturas, conviviendo todos en estima intercultural. Para esto es necesario que muchos aprendamos a des-ligarnos de visiones de poder y dominación que cautivan todo lo que ven y tocan mercantilizándolo. Esta con-versión personal se inscribirá en los cambios sociales y en nuevas relaciones interculturales de mutua escucha y aprendizaje.

Esta transformación profunda, radical y revolucionaria la reconocemos como el “Pachakuti educativo, el vuelco” de los pueblos Incas, Aimaras y Quechuas mediante la cual preservaron sus cosmovisiones, su sentido de vida familiar y organización comunitaria con su mundo natural, económico y espiritual como manifestaciones de la Energía vital.
En este aprendizaje se trata de hacer el camino histórico que hoy nos reclama y desafía en la restitución a los pueblos originarios de sus territorios. En ellos desde hace miles de años cultivan su sentido de vida cósmico, telúrico y sapiencial. Su camino les pertenece. A todos nos responsabiliza aprender en nuevas dimensiones de diálogo intercultural. 

El agua y la espiritualidad compasiva

El Universo es una Comunidad de Vida en continua e indeterminada evolución. Las ciencias, descubren constantemente nuevas dimensiones “erráticas” interrelacionadas. Decimos también que el Universo es maravilloso, bello e insondable en sus dinamismos creativos y direcciones insondables. En el silencio experimentamos su vibración, sonoridad y resonancia.
También decimos que es un misterio que nos atrae y percibimos que nos habita cuando lo habitamos y significamos. Lo sentimos en nuestros cuerpos y balbuceamos desde la espiritualidad que el Universo es el Cuerpo cósmico de Dios.
A esta experiencia la nombramos como unción y decimos que el Cristo cósmico es la unción de toda criatura que nace de las entrañas infinitas en el inconmensurable proceso de evolución, la cosmogénesis que vibra en memorias e inconmensurables direcciones con sentidos.
Todo nacimiento es terrenal y sagrado por la unción tangible de la Divina presencia con quien habitamos el universo que nos habita.
Cada criatura es impecable y revela la infinita transparencia del dinamismo y belleza del Espíritu Creador. Una ameba del mar, una flor silvestre, una semilla en el surco, un volcán en ebullición, un rodeo de cabras, una madre amamantando, las mariposas coloridas, como una gota de vapor son evocaciones de la misma fuente de vida y conciencia en constante evolución.
Experiencia que se refleja en los esteros del Agua Luminosa, el Y-verá, y en los causes de lo ríos del Urú-guá-y de los pájaros grandes y coloridos, de cantos inefables por los que el Espíritu nos habla. Percibir esta presencia y su acontecer como manifestación, es nuestra común vocación espiritual.
Toda sincera espiritualidad es verdaderamente cósmica, corporalmente generosa y también compasiva, una buena noticia para con todas las criaturas. El agua purifica la visión para contemplar las distintas tonalidades de la vida y trabajar cultivando, cuidando y produciendo con sentido comunitario y sabio mediante practicas éticas interculturales.
Para las espiritualidades el agua es más que agua, es un lugar de reparación y alivio ante el dolor y de acompañamiento  para superar el miedo y la soledad.

El agua, como el fuego, las rocas y el viento son símbolos de la fecundidad amorosa de Dios y es anuncio de la presencia vivificante el Espíritu Santo que todo lo recrea y lo eleva en sus alas de ave divina. Dios es el nombre del fondo infinito inagotable que todo lo penetra, lo plenifica y abarca con inconmensurable amor. Espiritualidad es entonces, experimentar con mística delicadeza y con desnudez ancestral todo lo que perceptiblemente está a nuestro alcance y lo que no, también.

La espiritualidad se sustenta en una alianza con el Misterio de la Vida y en encuentros comunitarios de encendida pasión por la vida. La pasión es un camino corporal de unión espiritual amorosa que nos une al deseo más profundo de la humanidad: la vida como Don compartido.
Estas experiencias corporales de pertenencia y profundos sentimientos espirituales, los pueblos, los ritualizaron celebrando sus fiestas de alianzas, memorias y uniones de parejas a las orillas de los arroyos, los ríos, los pozos de agua, las lagunas o del mismo mar. Los rituales como símbolos comunitarios de sensible pertenencia al mundo como totalidad y de un futuro esperanzado para la comunidad son ámbitos propicios para afianzar el sentido de la vida humana en el Mundo como la Comunidad del Nosotros en alianza universal.
En diversas regiones de nuestra Abia Yala se están suscitando experiencias de resurrección de los cuerpos históricos y de las identidades culturales como aprendizajes que nacen después del dolor y la muerte. ¡Nunca más, basta ya!!! Son algunas de las expresiones que se elevan como clamor de los pueblos indígenas, las cooperativas de campesinos, operarios, de organizaciones de mujeres, redes de movimientos sociopolíticos y pequeños grupos que emergen en la historia hasta ahora ahogada. Estos mismos emblemas se están consustanciando con las ecologías regionales configurando un entramado político de legitimación de los derechos humanos. La experiencia que se está concretando históricamente, es de cosmovisiones que se articulan en defensa de la vida y en diálogos de intercambios “desde el pan hasta los dioses”.
La memoria del agua nos acompaña en la recuperación de nuestra memoria histórica política, colectiva y comunitaria. En la memoria reconstruimos nuestra identidad y reparamos lo que hemos destruido.

En algunas tradiciones el pez es símbolo del gesto de compartir “la pesca” como tarea de sustento, y alimentarse en comunidad mediante el fruto del trabajo y sustentarse mutuamente con los vínculos afectivos. Esta mutualidad se fortalece y se significa al compartir entramando la alianza comunitaria. Los peces viven en el agua, se procrean, se alimentan y migran lejos andando libre y delicadamente.
El cuidado del agua, alimenta nuestro futuro como  vocación de cuidado de la vida en el Mundo. El sentido de la gratitud por lo que recibimos, disponemos, trabajamos y podemos compartir con generosidad.

El agua y la esperanza que no muere

Volver a las fuentes y beber en el pozo de la ética y el amor nos puede autorizar a los adultos unas palabras de esperanza para nuestros hijos y las futuras generaciones. Beber ritualmente el agua cristalina para volvernos sensibles y acogedores, es decir, seres comunitarios abiertos a los demás. Nuestra esperanza reside en sumergirnos ritualmente en las aguas primigenias que son curativas de todo mal estar, que nos des-vincula. La experiencia en el agua nos recuerda nuestro origen en la placenta de nuestra madre. Sumergidos para resurgir y emerger a un nuevo estado de vida: la transparencia y la sacramentalidad que revelan al pueblo y el Mundo como sagrados.
Hacernos transparentes y hallar la infinita interioridad de todas las cosas, experiencia que reconocemos como misterio insondable y epifánico. Entonces purificados de toda enajenación podremos volver por la senda de la humildad a nuestra Casa Madre Gaia y leer el Libro de la Vida para hermanarnos y naturalizarnos con todas las otras criaturas. Regresar del exilio de la superioridad jerárquica patriarcal elitista y la desmedida competencia, emancipándonos hacia la convivencia dinámica. Abrirnos como humanidad al descanso placentero y la recreación de la producción respetuosa de la sostenibilidad, y al compartir como comunidad de vida bajo el arco iris que nos cobija.
Para esto son urgentes profundas conversiones personales y colectivas para concretar nuevas representaciones de comportamientos, cosmovisiones de comunión entre hombres y mujeres, de pequeñas asambleas de consulta y el intercambio entre las diversas expresiones culturales, pueblos y regiones afianzadas en las organizaciones sociales, políticas y Estados. En la reparación de nuestras representaciones simbólicas genuinas, encontraremos el lugar de todos “nosotros” como domicilio y sentido de vivir.
También son impostergables las leyes del Estado participando en las políticas  y las instituciones que protejan las cuencas de los ríos, los bosques, las aguas marítimas y las comunidades humanas que habitan estas zonas. Leyes inscriptas en nuestras conciencias, culturas, hábitos y en nuestras políticas ambientales, que personalmente y socialmente nos responsabilizan para garantizar la sosteniblidad y reproducción de la vida para esta y las futuras generaciones.
Para que la esperanza no muera es necesario renacer a una vida nueva, al paradigma del cuidado, de la admiración, la veneración y el cultivo de la paz de todos con todo. Renacer significa dejar una vida anterior destructiva y de dominación injusta para iniciar una senda de aprendizajes tan profundamente humanos como naturales y divinos. Es el nacimiento en el corazón de una vida espiritual propiamente humana fecundada de amor comunitario.
La esperanza anida en la transparencia de la mirada que percibe la belleza que trasluce la interioridad de todos los seres y la escucha estimando todas sus distintas expresiones.
“Tú eres todo eso” tat tvan asi dice una antigua enseñanza del sánscrito que nos une a todas las cosas en recíproca solidaridad. Lo que haces por otro, lo haces también por ti, el lugar que haces para otros será tu lugar de pertenencia y el ámbito de un futuro más humanizado nutrido de vida y cuidado sororidad, por todas las criaturas.
Obedecer significa en primer término, desconectarse de toda pretensión dominante y seguir desde nuestra interioridad las señales orientadoras de sentido de vivir y des-cubrir en ellas la sacramentalidad del Mundo y de cada una de sus cosas en el seno del Universo.
Desde el Dios Viracocha que nace en el agua del lago Titicaca y sale a recorrer la tierra, a los rituales de ablución y lavatorios de los pueblos orientales y de los indígenas amazónicos, andinos y patagónicos, como los baños en el Ganges de la India milenaria; la valoración espiritual que le confiere el taoísmo, la religión Hinduista o del Sintoismo japonés, el Taoísmo chino y el mismo Islam dan cuenta del aura mítica del agua en todas   estas profundas espiritualidades, junto a las cuales se conformaron grandes culturas y las tradiciones populares de convivencialidad.
El pueblo de Botswana que tiene muy poca agua, en sus saludos, para desear bienestar pronuncian la palabra agua: pula
Así mismo algunos rituales de iniciación en las distintas culturas, como del bautismo cristiano, que representan la entrega al Dios de la vida en una vida nueva como nueva criatura: pertenecer y compartir el mundo como la Casa de todos.
Esto implica una conversión de nuestro espíritu de dominio, de la tecnología mercantilista agresiva que nos enemista culturalmente con la naturaleza y del modo de hacer política y economía que expulsa a la marginalidad absoluta empobreciendo a seres humanos y la devastación de la naturaleza. Para este cuidado podemos aprender de su inteligencia natural y disponer para su continuidad sustentable, de todos los medios inteligentes con los que proveernos y contamos para socializar.
Esta conducta nacida del cambio de mentalidad desde el corazón, es la ética del cuidado de la vida en comunidad con todos los seres vivientes y de compasión con quienes sufren injusticias. El curso de la naturaleza y de la humanidad, están profundamente imbricados en su origen como en su destino. Así como el agua desde las vertientes que se derraman hasta el océano. Comprender este sentido es fundamental.

El agua en su curso dinámico, se purifica interactuando con sus entornos naturales, como los meandros y los esteros. Cultivar esta memoria en el corazón de los pueblos es fundamental, descubrirnos pertenecientes al flujo de la Vida, para concebirnos como humanos afectuosos y dar significados al mundo percibiendo la inefable manifestación del misterio Profundo. Es así que podemos cantar que “el Cielo es el Mar de arriba” reflejo de la eternidad infinita vivida en el amor mutuo.
En nuestra América profunda intercultural, la espiritualidad andina celebra challando toda bendición agradeciendo, invitando, bailando y venerando los dones de la vida que nos son dados de las entrañas de la Pacha Mama. La ch´alla pide permiso para “adentrarse nomás” en el seno de la vida y como otras vibraciones de nuestra AbiaYala, confirman musicalmente el sentido artesanal y ritual de la comunidad en su memoria ancestral y reciprocidad con la vida recibida y entregada a la divinidad que habita en la tierra en armonía.
En las tradiciones abiayalenses de nuestra América profunda, se cultiva el sentido comunitario del buen vivir. La hospitalidad de los pueblos araucanos del Caribe, la funcionalidad del “nosotros” fundante de vida comunitaria del pueblo tojolabal, el sumak kawsay quechua, el suma kaña quechua, ñanderecó de los guaraníes en comunión con la vida que nace y provee la Madre para vivir con sentido y confianza.

Según antiguas tradiciones en el agua se muere al “hombre viejo” patriarcal jerárquico, dominante, elitista, insolente y destructor, para renacer de las fuentes de vida como “nueva criatura” con los ojos y los oídos limpios, con las manos generosas y el corazón libre para acoger, significar, brindarse, danzar y celebrar.
Este nuevo lugar histórico de humanismo acogedor y de comunión, son las entrañas de quienes trabajan con sentido de esperanza por la justicia ecobiosocial con gestos de amor político y comportamientos éticos de reciprocidad y gratuidad,  proveyendo el bien vivir a la comunidad.

La mitología nos enseña que para que nazca la inocencia en el Mundo, esta nacerá, con la vida tierna de la niña y del niño y deberá morir el dragón acorazado, que es el poder dominador que arrastra a la destrucción del sentido doméstico de la vida y desvertebra la intersubjetividad y la organización comunitaria para la comprensión.
Estamos ante el desafío histórico de romper la coraza y de re-in-corporarnos a la inocencia primaria con la que nacemos y construir en el mundo de nuestra vida cotidiana, relaciones de confianza mutua y de encantamiento con el Mundo que habitamos.

Este proceso purificador histórico, es la actitud para des-ligarse de la dominación y andar el camino de la reconciliación que da lugar al significado de la vida en la cual todas las cosas son percibidas en sus armonías, sincronías y tonalidades, bien venidas y acogidas con afecto y cordialidad entrañables en el Nosotros cósmico e histórico.

Del agua se puede nacer de nuevo y aún el adulto desde su corazón se torna como un niño diáfano en su responsable proceder diario, y mientras nazcan los niños y las niñas la esperanza de la transparencia sigue viva como senda cultural a transitar hacia la Tierra sin males, donde habita la comunidad que comparte y celebra, sostiene la confianza y la reciprocidad, disfruta de la convivencia, juega al futuro con responsabilidad y le importa el cuidado de la vida.        

    Emilio Rojo emilioestudio@hotmail.com
Pacheco, 22 de Marzo 2005