” Entre
Uds. quien quiera ser el primero, se haga como el último y el servidor de
todos…”
Un nuevo Obispo
Una nueva oportunidad
Damos la bienvenida al nuevo
Arzobispo de Córdoba y entendemos que se abre una oportunidad inmensa para renovar
la fidelidad al Evangelio y a los pobres de la tierra.
Una oportunidad de
renovación “en el Espíritu” que sopla dónde y cómo quiere.
Por eso nos animamos a
expresar algunas de las características que consideramos importantes, para un
“pastor”, en la comunidad de los creyentes y de todos en esta Córdoba
conflictiva y maravillosa.
Deseamos
Un obispo despojado, sin
títulos, sin honores, sin privilegios, sin pompas…de una sóla túnica, un solo
par de sandalias…
Un obispo inclusivo, sobre
todo con los “sin justicia”, con los diferentes, con los empobrecidos, con las
mujeres, con los diversos, con los “descartables”…
Un obispo encarnado, en el
dolor de los olvidados, en la desesperanza de los explotados, en las
ambigüedades del conflicto social, en las tensiones políticas…
Un obispo embarrado en los aprietos
populares, en las luchas ambientales, en las trincheras laborales, en el
reclamo de los pueblos originarios…
Un obispo sudado caminando
cada barrio, cada villa miseria, cada asentamiento, cada cárcel…
Un obispo corajudo ante las tentaciones
del poder económico, político, religioso que no tema alzar la voz y desentonar
el coro de los que oprimen, al estilo del cura gaucho Brochero …
Un obispo profeta capaz de
denunciar de manera contundente los abusos del poder frente a los sectores
populares y anunciar el Reino de liberación jesuánico…
Un obispo martirial, al
estilo de Enrique Angelelli, como Jesús de Nazareth, dando la vida si fuera
necesario nutrido del camino fecundo de los caídos de la tierra latinoamericana…
Un obispo libre, de todas
las ataduras, de todos los fundamentalismos, incluso las eclesiásticas, obediente al Espíritu de Jesús y al clamor de
empobrecidos, predilectos en el Reino de Dios…
Un obispo empático, sensible
a todas las sensibilidades modernas, las ecológicas, la de los derechos
sociales, la de género, las de la diversidad sexual, la de las mujeres, la de
los jóvenes, la de los originarios…
Un obispo pueblo, con “olor
a oveja” o mejor, que sea y se sienta también
una oveja entre pares que reconoce un único Pastor, el Jesús de las
bienaventuranzas…
Un obispo democrático, que
integra, que consulta, que se cuestiona, que escucha, que dialoga, que no
impone, que respeta, que pide perdón, que no se impone, que convence, que
agradece…
Bienvenido hermano Angel
Rossi.
Grupo Sacerdotal Enrique
Angelelli
Ateneo Angelelli
Comunidades cristianas
Comunidad FEBE